Historia de éxito: Cuando el sueño para la prosperidad está en quedarse

Blanca y William se conocieron en la escuela y su sueño es darles a sus dos hijos una vida mejor, ahí mismo, en El Mango, el pueblo salvadoreño que les vio nacer.

Desde hace más de 10 años, esta familia marino-costera lucha para que sus dos hijos sigan estudiando, para ello trabajan en labores agrícolas y participan en iniciativas para la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales de su comunidad, e

Ahuachapán, 29 de octubre, 2019 (UICN). El Proyecto Regional de Biodiversidad Costera impulsa y da continuidad a los esfuerzos por desarrollar la producción de miel de mangle en comunidades marino-costeras de la Cuenca Baja del Río Paz (El Salvador-Guatemala), una iniciativa que inspira a esta familia a convertirse en apicultores, porque “se ve una oportunidad para generar ingresos y por la importancia que tienen las abejas como polinizadoras de la zona”.

No es lo mismo ser dueño de colmenas que apicultor”, este es uno de los mensajes del proceso de formación apícola que ha calado en William Recinos García, un salvadoreño de 32 años que está decidido a convertirse en apicultor.

Él y su esposa, Blanca Durán, culminaron el diplomado “Proceso de formación en manejo y reproducción de abejas”, facilitado por la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) y la Escuela Nacional de Agricultura (ENA), en el marco del Proyecto Regional de Biodiversidad Costera.

Dedicada a la producción de maíz y ajonjolí en un terreno alquilado, esta pareja del municipio de Ahuachapán complementa sus ingresos con trabajos temporales para su subsistencia y la de sus hijos, Alexis, de 13 años, y Eimy Michelle, de 10. Su anhelo, que ambos alcancen los estudios universitarios.

La falta de oportunidades locales para generar ingresos estables ya había tentado a esta familia con la idea de emigrar a los Estados Unidos, aun cuando esa decisión implicaba asumir una deuda de $18 mil dólares por los cuatro.

Sin embargo, el proyecto de apicultura, que hoy llevan adelante con tres familias más, incidió en la decisión de quedarse, porque es justamente lo que quieren; por la gente de su pueblo, la familia, el campo, el manglar, el bosque, la playa...

Ahora la ilusión está puesta en las abejas. Ya lograron instalar el apiario en un lugar idóneo, contar con el equipo necesario, poner en práctica lo aprendido en la capacitación y recibir asistencia técnica. Su primera cosecha la esperan para noviembre de 2019.

Biodiversidad Costera es una iniciativa liderada por la UICN, en consorcio con GOAL Internacional y cuatro socios locales, que se ejecuta en tres sitios de alta biodiversidad de Centroamérica, gracias al apoyo de USAID.

Más información:

Evelyn Vargas

Especialista en comunicación

Proyecto Regional de Biodiversidad Costera

UICN

evelyn.vargas@iucn.org

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