Del conflicto, al acuerdo por el agua

Preocupada por la escasez de agua en la Unidad de Salud del cantón Las Pilas, municipio de San Ignacio, donde trabaja, Carolina Chavez entró a formar parte del ADESCO del cantón Las Pilas, y recientemente representa a su ADESCO ante el Comité Binacional de la Cuenca Alta del Río Sumpul. Su participación en estas estructuras de gobernanza le permitió conocer cómo el acuerdo sobre el manejo del agua trajo paz a las comunidades de Honduras y El Salvador.

La palma

¿Por qué surgió la necesidad de ponerse de acuerdo respecto al agua?

Anteriormente había un gran conflicto por el agua entre las comunidades de El Salvador (los Alvarado) y Honduras. De ahí surgió la necesidad de hacer una Junta Directiva y así se formó un Comité Binacional para poder administrar el recurso equitativamente.

Desde su percepción, ¿cómo ve la gente a este Comité?

La gente lo reconoce con respeto. Porque antes cada quien agarraba su agua y ahora llegan a pedirle permiso al Comité, hasta para agarrar agua para riego los agricultores dicen vamos a hablar con el Comité, a ver si nos pueden dar a nosotros, no es que solo van y conectan su poliducto.

 En los últimos dos años, ¿cuál han sido los logros más significativos del Comité?

Los Alvarado no tenían agua, no contaban con agua potable y con este Comité todos ese caserío tiene agua, por lo menos 80 familias tienen su agua para beber. Y también los hermanos hondureños tienen su “aguita” potable. Sabemos que es apta para tomar y evitamos los pleitos. Porque ahí habían desacuerdos casi de muerte, hasta pistolas y todo, ya no podían pasar los salvadoreños al otro lado, ni los hondureños acá. Entonces para mí ese es el gran logro, tener agua y sin pleitos.

¿Cuáles han sido los problemas más complejos que le ha tocado resolver al Comité?

El hecho de que no nos podíamos poder de acuerdo. En Honduras querían más cantidad de agua porque en su país estaba la naciente del río y nosotros en El Salvador queríamos más cantidad de agua porque teníamos más cantidad de familias. Entonces esa era la dificultad. Lo mismo que se quería que fuera mitad y mitad; entonces llegamos al acuerdo que era por la necesidad no sobre a quién le correspondía el agua.  Llegamos a un acuerdo de que el agua no es de nadie, sino del que la quisiera y pudiera utilizar.

¿Cuáles han sido los logros, retos u obstáculos en relación a la participación de las personas en el Comité?

Hemos ido avanzando. La primera dificultad que tuvimos fue cuando yo entré a la Directiva. De 150 usuarios llegaban 10, 12 máximo, a las reuniones y bueno entonces no se podía llegar a ningún acuerdo. Gracias a las capacitaciones brindadas por UICN y Plan Trifinio, logramos ser más acertivos en llegarle a las personas, en la actualidad ya van casi todos los usuarios a la reunión; solamente no van, si se les ha muerto un familiar, tienen una cita u otra dificultad.

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