El hoy define el mañana - El Patrimonio Mundial una prueba definitiva de la acción en base a convenios

Este artículo de la Directora General de la UICN, Inger Andersen, apareció originalmente en Patrimonio Mundial, la publicación oficial del Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como parte de una edición especial sobre el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN.

Papahanaumokuakea, Hawai’i

Tras los convenios históricos sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible alcanzados en 2015 en la Conferencia sobre el clima de París (COP21) y la Cumbre mundial sobre el Desarrollo Sostenible de la Naciones Unidas, pocos podrán negar que nos encontramos ante una era extraordinaria. Más que nunca necesitamos valor y visión de modo que juntos podamos asegurar un futuro que conserve la naturaleza pero que al mismo tiempo respete los derechos de las personas, y no podemos pasar por alto el inmenso potencial del Patrimonio Mundial en la consecución de dicho objetivo.

El planeta se encuentra en una encrucijada, y el Convenio sobre el clima de París y la nueva Agenda para el desarrollo sostenible de 2030 son prueba de que los responsables de la toma de decisiones son conscientes de la situación.

Las decisiones clave tomadas por el Comité del Patrimonio Mundial en 2015 forman parte de este momento sin precedentes, pues reconocen los derechos de los pueblos indígenas y abrazan el principio del desarrollo sostenible. Para seguir siendo pertinente ante los retos globales, la Convención del Patrimonio Mundial no solo debe cumplir su papel fundamental en la salvaguarda de nuestros sitios más preciosos, sino ir más allá para demostrar e inspirar la excelencia en la práctica de la conservación.

En un mundo afectado por el cambio climático, las demandas excesivas de recursos, la desconexión de la naturaleza y el aumento de conflictos, los sitios del Patrimonio Mundial tienen que obtener resultados o arriesgarse a perder su valor. Deben dar ejemplo con lo mejor de la gestión equitativa y el desarrollo sostenible, mostrando los vínculos íntimos entre la cultura y la naturaleza, entre el respeto por los derechos y la conservación de la naturaleza.

Porque el Patrimonio Mundial también se encuentra en una encrucijada. Su éxito o fracaso será una prueba definitiva para determinar si estamos afrontando o no los desafíos identificados en estos convenios globales.

Patrimonio Mundial: un liderazgo singular

El reconocimiento global otorgado a los sitios del Patrimonio Mundial representa una oportunidad clara para que la Convención asuma un papel de liderazgo en la práctica de la conservación. Los lugares excepcionales que protege deben ser modelos de excelencia, mostrando soluciones a problemas complejos y demostrando el valor de las zonas protegidas como una de las mejores inversiones para el planeta y las personas. Estos sitios tienen un potencial extraordinario para demostrar los éxitos de la conservación a una comunidad global que cada vez más exigirá resultados concretos.

Sin embargo, a pesar de su categoría internacional y elevada prominencia, los sitios del Patrimonio Mundial están sometidos a las mismas amenazas y presiones a las que se enfrentan las zonas protegidas de todo el mundo. Sus valores excepcionales, así como los beneficios y los servicios de sustento vital que proporcionan, a menudo se ponen en peligro a causa de la sobreexplotación de los recursos y los cambios no sostenibles producidos en los paisajes. Debemos cambiar la dinámica del Patrimonio Mundial.

La Perspectiva del Patrimonio Mundial natural de la UICN -primera evaluación mundial del patrimonio mundial natural-muestra que, mientras que dos tercios de los sitios naturales son susceptibles de ser bien conservados a través del tiempo, un tercio enfrenta graves amenazas, como las de las especies invasoras, los impactos del turismo, la caza furtiva, las presas y embalses y la tala. Esto no puede continuar de esta manera ya que todos los sitios con Valor Universal Excepcional merecen los mejores y más altos cuidados.

La Perspectiva del Patrimonio Mundial de la UICN también muestra que el cambio climático ya está afectando a 35 sitios naturales, y se prevé que llegará a ser la amenaza futura más generalizada para los sitios del Patrimonio Mundial. Tal y como ha reconocido el Comité del Patrimonio Mundial, esto quiere decir que debemos actuar contra las amenazas existentes para aumentar la resiliencia de los sitios más en peligro. Esto significa privilegiar el Valor Universal Excepcional de los sitios e invertir esfuerzos en su gestión eficaz. En pocas palabras si queremos que la Convención mantenga su credibilidad, la protección eficaz de los sitios del Patrimonio Mundial tiene que ser incuestionable.

Es precisamente la credibilidad de la Convención lo que cuestionaron los miembros de la UICN en el Congreso Mundial de la Conservación de 2012, solicitando su fortalecimiento. Durante los últimos años ha ido en aumento la inquietud respecto de las decisiones que menoscaban el asesoramiento técnico prestado por los órganos consultivos del Comité del Patrimonio Mundial, ICCROM, ICOMOS y UICN, en colaboración con el Centro del Patrimonio Mundial. ¿Durante cuánto tiempo puede crecer la Lista del Patrimonio Mundial antes de que pierda la categoría especial que brinda la exclusividad? ¿Cuán bien puede representar nuestro patrimonio común cuando la inmensa mayoría de los sitios se encuentran en las regiones más ricas? Un principio fundamental del Patrimonio Mundial es que deben inscribirse solo los lugares más merecedores de todas las regiones.

Para mantener la credibilidad, tiene que producirse un cambio de enfoque de cantidad a calidad. Esto significa que los sitios propuestos para la inscripción tendrán que identificarse claramente como lagunas en la Lista del Patrimonio Mundial y recibir asesoramiento desde las etapas iniciales sobre el modo de cumplir con las normas de la Convención. También significa que la gestión de los sitios del Patrimonio Mundial existentes deben tener un papel central en el enfoque de la Convención.

Nuevos fundamentos para la credibilidad de la Convención

El potencial de liderazgo de la Convención del Patrimonio Mundial solo se materializará si hacemos que la conservación de estos lugares excepcionales sea una responsabilidad conjunta global, compartida por los Estados Partes, la sociedad civil, las comunidades locales y los pueblos indígenas, y el sector privado. En 2015, el reconocimiento oficial de los derechos de los pueblos indígenas, y en particular la importancia de su consentimiento libre, previo e informado en el proceso de candidatura a la Lista, se incluyó en las Directrices Operativas para la Implementación de la Convención del Patrimonio Mundial – cuestión abogada por la UICN durante muchos años.

Según se advirtió en la Promesa de Sidney –el documento resultante del Congreso Mundial de Parques de la UICN de 2014– la sociedad civil y los socios no estatales deben contar con reconocimiento como plenos actores en el modo de funcionamiento de la Convención. Solo a través de esta involucración podrá conseguir el Patrimonio Mundial una conservación duradera, y contribuir plenamente a la sociedad, a la materialización de los derechos, a la erradicación de la pobreza y a la consecución de los objetivos del desarrollo sostenible.

También es crucial una política adoptada recientemente que integra una perspectiva de desarrollo sostenible en los procesos del patrimonio mundial, pues garantiza que la Convención tenga un impacto positivo y duradero en el bienestar humano. Esta política fija la necesidad fundamental para la protección del Patrimonio Mundial en un contexto social más amplio. Ofrece los medios para que la Convención pueda aumentar su pertinencia y cubrir las lagunas existentes. De particular interés es el reconocimiento de que los derechos y las cuestiones de género constituyen una cuestión central.

Los 229 sitios actualmente inscritos como Patrimonio Mundial natural no son tan solo zonas escénicas magníficas; dan sustento a personas y economías al ofrecer puestos de trabajo y medios de vida. Dos tercios de estos sitios son fuentes de agua esenciales, y aproximadamente la mitad ayudan a prevenir las catástrofes naturales como inundaciones y corrimientos de tierra. Muchos tienen un papel fundamental al ayudar a especies a sobrevivir los efectos del cambio climático porque les ofrecen refugio o les permiten la dispersión en paisajes grandes e interconectados. Estos valores tienen que reconocerse y protegerse.

Por ejemplo, el valor total de los servicios del ecosistema proporcionados por el Parque Nacional de Doñana de España se estiman en 570 millones de euros anuales. Con su elevada precipitación anual, el Complejo forestal de Dong Phayayen – Khao Yai es una cuenca de importancia vital para Tailandia, alimentando a cinco de los ríos principales del país.

Los sitios del Patrimonio Mundial reflejan nuestra relación con la naturaleza, las interconexiones entre la humanidad y el medio ambiente. Son parte de quienes somos, transportando una dimensión cultural y a menudo espiritual a través de los tiempos y las civilizaciones. Las Montañas Doradas de Altai en la Federación de Rusia, por ejemplo, son hogar de una de las tradiciones chamánicas vivientes más antiguas del mundo, que vincula las relaciones de las personas entre sí con los paisajes que habitan. En el Parque Nacional de Kakadu en Australia, los valores del Patrimonio Mundial reconocen 65.000 años de cultura aborigen viviente que ha sustentado el paisaje y vida silvestre globalmente importantes del parque.

La interacción entre cultura y naturaleza sustenta toda la Convención del Patrimonio Mundial. La conservación de la naturaleza podrá parecer una cuestión obvia en los sitios del Patrimonio Mundial; sin embargo, también es pertinente en los sitios culturales donde el uso tradicional del suelo coexiste con la biodiversidad y los espacios verdes urbanos contribuyen a la salud humana. Asimismo, en la conservación de la naturaleza, nuestra labor tiene que incluir las necesidades de las personas, así como sus culturas y sus derechos.

Una y otra vez los sitios del Patrimonio Mundial han sido pioneros en la práctica de la conservación, con un éxito muy estimulante. El año pasado, fuimos testigos de un logro impresionante al eliminar el Parque Nacional de los Katíos de Colombia de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro. Este ejemplo demuestra la eficacia de los mecanismos de la Convención al estimular la actuación necesaria, cuando existe el deseo político de usarlos para los propósitos previstos.

Hawai 2016: llevar los convenios a la acción

Para reunir este potencial, ahora debemos llevar los convenios históricos de 2015 a la acción.

El Congreso Mundial de la Conservación de la UICN de 2016 (Hawai, 1-10 de septiembre de 2016) abrirá camino para hacer realidad el convenio climático global y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La UICN está en una situación fuerte para ofrecer un Congreso que ayudará a traducir estos compromisos en acción, así como las nuevas políticas del Patrimonio Mundial sobre el desarrollo sostenible y los derechos de los indígenas. Tal será el legado principal de Hawai.

La UICN tiene la obligación de mostrar al mundo que la naturaleza es fundamental para hallar soluciones a los retos fundamentales a los que nos enfrentamos: para que las promesas ambiciosas asumidas en 2015 se vuelvan realidad, la naturaleza tiene que encontrarse en el corazón de la respuesta. Al cumplir este cometido, la UICN es portavoz de la mayor unión de conservación del mundo, singularmente compuesta de organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil y que cuenta con miles de científicos, especialistas y líderes globales eminentes atravesando continentes y culturas. Con nuestra composición diversa y la profundidad de nuestra ciencia y nuestros conocimientos, hablamos por la naturaleza, y debemos hablar por los más vulnerables, por las comunidades y por sus derechos. La participación de personas de orígenes distintos de todo el mundo aporta credibilidad y peso a los resultados del Congreso de la UICN.

Durante sus 68 años de historia, la UICN ha conseguido que la pericia y la influencia de sus miembros ejerzan presión en las cuestiones de conservación más urgentes, a menudo con anticipación y con resultados que orientan el camino de la relación de la humanidad con nuestro planeta durante generaciones. Por ejemplo, la cuestión del cambio climático se planteó por miembros de la UICN en la década de 1960, y en 1980 fueron pioneros debatiendo el tema del ‘desarrollo sostenible’, insertando la frase en el discurso de la conservación años antes de que se generalizara.

A lo largo de los años, unas 1.200 resoluciones y recomendaciones de la UICN han ayudado a dar forma a la política de conservación así como a las actuaciones en el terreno. El Congreso de la UICN ha pasado a ser el evento de conservación periódico mayor y más democrático del mundo. Y al obtener la importancia de la naturaleza un reconocimiento sin precedentes en 2015, adquiere un nuevo nivel de relevancia global en 2016.

Los logros históricos de la UICN incluyen la Convención del Patrimonio Mundial. El año 2016 marca medio siglo desde que se articulara por primera vez la frase ‘Patrimonio Mundial’ en lo que en aquel entonces se conocía como la Asamblea General de la UICN, por un miembro de una organización de Estados Unidos, país anfitrión del Congreso de este año. En una alocución titulada “Nuevas perspectivas sobre la conservación para los años venideros”, Joseph L. Fisher, en aquel entonces presidente de Recursos para el Futuro (organización de investigación estadounidense sin ánimo de lucro) habló de

‘un Fideicomiso para el Patrimonio Mundial que se responsabilizaría ante la comunidad mundial de la estimulación de esfuerzos cooperativos internacionales para identificar, establecer, desarrollar y gestionar las zonas naturales y escénicas y los sitios históricos magníficos del mundo en beneficio presente y futuro para toda la ciudadanía del mundo. Aquí tenemos otra oportunidad magnífica para que la UICN abra camino’.

A continuación la UICN redactó el primer borrador de la Convención del Patrimonio Mundial, que sirvió como base para debates, volviendo a redactarse en 1972 en colaboración con la UNESCO. Podemos afirmar con orgullo que ahora es una de las convenciones más extensamente adoptadas del mundo.

Como instrumento de conservación internacional al que casi todos los países han adherido, la Convención del Patrimonio Mundial está en una situación privilegiada para conectar las decisiones de la comunidad internacional con las labores de conservación sobre el terreno. Tiene además el poder de inspirar acciones que el mundo puede admirar.

El Patrimonio Mundial se encuentra en una encrucijada: el camino que elegimos es una responsabilidad que todos compartimos. Como unión de miembros gubernamentales y no gubernamentales, la UICN tiene el compromiso de reunir el apoyo necesario para alcanzar la excelencia en la conservación del Patrimonio Mundial. El Congreso Mundial de la Conservación de la UICN en Hawai brindará la oportunidad para actuar juntos.

Cincuenta años después de que naciera la idea de un Fideicomiso del Patrimonio Mundial, una idea puesta en marcha y apoyada por un sentido tremendo de compromiso y responsabilidad colectivos, no podemos descender en nuestras expectativas.

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