El IPCC (2007), define adaptación como un ajuste en las iniciativas y medidas encaminadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos ante los efectos reales o esperados del cambio climático. Asimismo, las acciones en sistemas naturales y humanos tendientes a minimizar los efectos negativos o aprovechar los beneficios derivados del cambio climático, también son parte de la adaptación.

La Adaptación basada en Ecosistemas (EbA) se define como la utilización de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas como parte de una estrategia global de adaptación para ayudar a la gente a adaptarse a los efectos adversos del cambio climático (CDB, 2009).

El creciente reconocimiento de la función que los ecosistemas saludables cumplen en la adaptación al cambio climático – al proveer agua, hábitat, vivienda, alimentos, materias primas, una barrera natural contra las catástrofes, una fuente de recursos naturales y muchos otros servicios útiles a las personas – ofrece una forma de adaptación que está a disposición de la población rural pobre y que puede ser fácilmente integrada con la adaptación basada en la comunidad.

EbA en la práctica
A pesar de que el concepto EbA se empezó a impulsar en el año 2009 a través del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), existe diversidad de ejemplos de adaptación basada en los ecosistemas en diferentes partes del mundo, desarrollados años atrás.

EbA comprende una gama de estrategias para el manejo, la conservación y la restauración de los ecosistemas para asegurar que éstos presten los servicios que permiten a las personas adaptarse a los impactos del cambio climático. En efecto, EbA tiene como meta aumentar la resistencia y reducir la vulnerabilidad de los ecosistemas y las personas ante el cambio climático.

Un ejemplo claro es el manejo de los ecosistemas costeros para reducir las inundaciones durante las marejadas. Los manglares, las ciénagas salinas y otros tipos de vegetación costera proporcionan una infraestructura natural que reduce, tierra adentro, los impactos derivados de la energía del oleaje, actúa como una barrera para detritos y reduce la erosión costera. Como zonas de amortiguamiento naturales, los ecosistemas costeros son, a menudo, más asequibles de conservar y más eficaces que las obras de infraestructura física.

Otro ejemplo es el mantenimiento de los ecosistemas y mejoramiento de la resistencia de éstos a escala de paisajes, mediante sistemas eficientes de áreas protegidas y manejo sostenible de paisajes terrestres y marinos.

Beneficios de EbA


La aplicación de EbA provee múltiples beneficios económicos, sociales, ambientales y culturales para las poblaciones rurales pobres. Asimismo, puede ayudar a garantizar la continua disponibilidad y el acceso a los recursos naturales para que las comunidades puedan enfrentar de mejor manera el cambio climático.

El manejo, la conservación y la restauración de los ecosistemas contribuye a la conservación de la biodiversidad y otros recursos asociados. Por último, EbA complementa también otras acciones para la mitigación del cambio climático.