Más de 1.000 millones de personas en el mundo dependen de los bosques para su sustento, mientras que una tercera parte, más 2.000 millones, utilizan combustibles derivados de éstos; principalmente leña. Asimismo, cientos de millones de personas utilizan plantas medicinales tradicionales extraídas de los bosques (FAO, 2007 y 2009).

Los efectos combinados de la acción humana y el cambio climático han provocado modificaciones en el uso del suelo y una disminución de la cobertura boscosa. Los bosques tropicales de América del Sur, en particular los de la Amazonía, son cada vez más sensibles a los incendios debido a sequías, deforestación, tala selectiva y fragmentación.

En las zonas costeras, los manglares son particularmente vulnerables al aumento del nivel del mar y la elevación de las temperaturas medias (IPCC, 2007).

Así, la conservación de los bosques es vital para la mitigación y adaptación al cambio climático. En el primer caso, a través de la reducción de emisiones por deforestación y degradación, además del mantenimiento de los stocks de carbono; en el segundo, al constituirse en una barrera natural frente a catástrofes y eventos climáticos extremos. También permite la protección de poblaciones genéticamente diversas y ecosistemas ricos en especies.

La UICN, consciente del papel que cumplen los bosques en la lucha contra el cambio climático, promueve soluciones basadas en la naturaleza, como parte integral de planes y estrategias más amplios de adaptación y mitigación.

La Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) es una opción de mitigación que, además de contribuir a la conservación de los bosques y su biodiversidad, puede traer consigo otros beneficios socioeconómicos. Por su parte, la Adaptación basada en Ecosistemas (EbA por sus siglas en inglés) busca utilizar el potencial de los bosques y otros ecosistemas saludables manejados adecuadamente, para desarrollar resistencia y reducir la vulnerabilidad de las personas a los impactos del cambio climático.

Ambas soluciones pueden ser utilizadas en forma conjunta o de manera independiente.