Retrato del rostro multifacético de la pesca artesanal en Centroamérica

Las zonas marino-costeras, en particular los humedales y bosques de manglar, son clave para el desarrollo local y la conservación de la biodiversidad terrestre y marina. En Centroamérica, la mayoría de las zonas costeras son habitadas por personas de escasos recursos económicos que dependen de la pesca artesanal.

Centroamérica, 25 de junio, 2020 (UICN). Se estima que existen más de 135 mil pescadores artesanales en la región, en más de mil comunidades. Cada uno de ellos tiene una familia que oscila entre cuatro y seis personas, lo que significa que entre 500 y 800 mil personas dependen de la pesca.

 

 

 

Pese a que las capturas se han reducido de forma notoria desde finales de los 90, especialmente para las especies de alto interés comercial, el sustento de casi la mitad de los pescadores artesanales que se reportan para la región depende exclusivamente de las pesquerías.

La fuerte presión sobre los recursos marino-costeros está disminuyendo su capacidad de proveer alimento e ingresos. En no pocas ocasiones, la escasez de recursos está incidiendo en la decisión de emigrar a las ciudades o fuera del país. De esta forma el deterioro de los ecosistemas, se une a otras causas como la violencia, para explicar el fenómeno migratorio de la gente de las costas, agudizado en los últimos años. Siendo El Salvador el país de la región con mayor cantidad de población migrante.

Esta serie fue fotografiada en la isla La Chácara, ubicada en Barra de Santiago, municipio de Jujutla, departamento de Ahuachapán, El Salvador, con la anuencia del pescador artesanal, Salvador Colocho Nolasco y su familia, uno de los 27.600 pescadores artesanales que se registran para este país centroamericano.

Fotoreportaje elaborado por Evelyn Vargas Carmona, evelyn.vargas@iucn.org con motivo del Día de la gente de Mar que se celebra el 25 de junio. 

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