Nueva evaluación de la Lista Roja de la UICN señala al cambio climático como la amenaza más grave a la supervivencia del oso polar

Una reevaluación mundial de los osos polares indica que la pérdida de su hábitat de hielos marinos debida al calentamiento climático es la principal amenaza a la supervivencia de la especie a largo plazo, según la última actualización de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN™, publicada hoy por la UICN, Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza.

Polar Bear (Ursus maritimus)

Esta actualización señala también que la degradación del hábitat es la principal amenaza para muchas especies de hongos y la pesca excesiva el primer motivo de declive para los peces óseos marinos. La Lista Roja de la UICN incluye actualmente 79.837 especies evaluadas, 23.250 de las cuales están amenazadas de extinción.

La nueva reevaluación del oso polar (Ursus maritimus) utilizó los datos más recientes acerca de la capa de hielo y las subpoblaciones, así como simulaciones informáticas y modelos estadísticos, para proyectar cambios potenciales del tamaño de las subpoblaciones de la especie a causa de los cambios en la capa de hielos marinos. Es la evaluación más completa de estos datos que se ha realizado hasta la fecha. . Los resultados muestran que existe una alta probabilidad de que la población global de osos polares disminuya en más del 30% en los próximos 35 a 40 años. La evaluación confirma la actual clasificación del oso polar (Vulnerable) en la Lista Roja de la UICN.

“Con base en la ciencia más robusta y actual, , esta evaluación demuestra que el cambio climático seguirá poniendo gravemente en peligro la supervivencia del oso polar en el futuro”, dice Inger Andersen, Directora General de la UICN. “Los impactos del cambio climático van mucho más allá de esta especie emblemática, y constituyen una amenaza que nuestro planeta enfrenta por primera vez. Los Estados reunidos próximamente en la cumbre climática de París deberán hacer todo lo posible para concertar un acuerdo que permita hacer frente a este desafío sin precedentes.”

Estudios recientes muestran que la desaparición de los hielos del océano Ártico avanza mucho más rápido que lo previsto por la mayoría de los modelos climáticos; la cobertura de hielo en el mes de septiembre ha sufrido una reducción lineal del 14% por decenio entre 1979 y 2011. Dado que los osos polares dependen de la capa de hielo para tener acceso a sus presas, un período anual de cinco meses o más libres de hielo provocará un ayuno prolongado para la especie, lo cual puede causar trastornos reproductivos y hambruna en ciertas zonas. Según proyecciones recientes relativas a la capa de hielo, extensas regiones del archipiélago ártico canadiense estarán libres de hielo durante más de cinco meses por año a fines del siglo XXI, y en otras partes del Ártico puede alcanzarse dicho umbral de cinco meses a mediados del siglo XXI. El aumento de las temperaturas en la región puede asimismo reducir el hábitat y aumentar la incidencia de enfermedades de las especies presa, como las focas, elevando así aún más el riesgo para los osos polares.

Los osos polares son importantes para los medios de subsistencia de los pueblos indígenas y, como depredadores situados en la cúspide de la cadena alimenticia, desempeñan un papel esencial en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas en la región ártica. Se suman a la pérdida de la capa de hielos otros riesgos, tales como la contaminación, la exploración de recursos y los cambios en el hábitat inducidos por el desarrollo. La explotación petrolífera en el Ártico, por ejemplo, conlleva una amplia gama de amenazas, desde los derrames de petróleo hasta una mayor interacción entre los osos y los seres humanos.

“Si bien la desaparición de la capa de hielo es la principal amenaza para los osos polares, los planes de manejo de la especie deben tomar en cuenta toda la gama de amenazas actuales y potenciales”, dice Dag Vongraven, Presidente del Grupo de Especialistas en Osos Polares de la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE) de la UICN. “Es alentador observar que los Estados del área de distribución de los osos polares han adoptado recientemente un Plan de Acción Circumpolar, primera estrategia global de conservación encaminada a asegurar la supervivencia a largo plazo de la especie en estado silvestre. La UICN colabora activamente con dichos países, proporcionando asesoría y datos científicos para contribuir a la implementación del plan de la manera más unida y eficiente posible. Realemente esperamos que este plan de acción marque un verdadero cambio en materia de conservación de los osos polares.”

En esta actualización se han evaluado 29 especies de hongos, lo que aumenta a más del doble el número de hongos que figuran en la Lista Roja de la UICN. Las principales amenazas que afectan a estas especies son la destrucción y degradación del hábitat, principalmente a raíz de cambios en las prácticas de uso del suelo. La colorida especie Leptonia carnea, clasificada en la categoría Vulnerable, ocurre solamente en los bosques costeros de secoya de California (Estados Unidos). Los cambios climáticos en California – mayor sequía y menos niebla – impacta el hábitat. La tala continua de la secoya (Sequoia sempervirens), clasificada como En peligro, constituye otra importante amenaza para el hongo.

Los hongos proporcionan servicios ecosistémicos esenciales que sustentan la fauna y la flora. Tienen una relación simbiótica con el 80% de todas las plantas y son un componente crucial del aparato digestivo de rumiantes tales como los bovinos y ovinos. También tienen mucha importancia para los seres humanos en tanto alimentos y medicinas. El antibiótico Penicilina se deriva del hongo Penicillium, y actualmente la mayoría de los antibióticos y de las estatinas (utilizadas comúnmente para reducir el colesterol sanguíneo) se derivan también de hongos. Estos sirven asimismo para la fabricación de pan, cerveza, vino, quesos y muchos otros productos alimenticios.

Esta actualización de la Lista Roja de la UICN revela también que la degradación de hábitats costeros vulnerables, la contaminación, la explotación excesiva y las prácticas de pesca destructivas conllevan riesgos de extinción para muchos peces óseos marinos del Atlántico Centro-Oriental y de la región del Gran Caribe, con el pez león, una especie invasora, ejerciendo aún más presión en el Caribe. La evaluación global de los 1400 peces óseos marinos, que incluye peces de zonas costeras y de alta mar en el Atlántico Centro-Oriental, desde Mauritania hasta Angola, muestra que el 3% están amenazados de extinción. El granadero (Coryphaenoides rupestris) se encuentra En Peligro Crítico a causa de su explotación excesiva. En el Caribe, se evaluaron 1340 especies, el 5% de las cuales están amenazadas de extinción, incluyendo el blanquillo camello (Lopholatilus chamaeleonticeps), el más grande de los blanquillos, clasificado en la categoría En Peligro. Esta especie es de importancia comercial y puede alcanzar hasta 1,25 m de longitud. Su población ha disminuido en un 66% en 48 años a causa de la sobrepesca.

Los peces óseos marinos son el grupo de peces más grande y revisten una gran importancia ecológica y económica. La pérdida de estas especies plantearía una grave amenaza para la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de más de 340 millones de personas en estas regiones. Teniendo en cuenta que la población humana, según las estimaciones, se duplicará en los próximos 20 a 25 años, estos nuevos datos se utilizarán para guiar la gestión de la pesca y las prioridades de conservación en estas regiones, incluyendo la identificación de áreas prioritarias que requieren medidas de conservación.

“Estas evaluaciones son las primeras en su género y proporcionan amplias bases de referencia concernientes a regiones específicas, lo cual resulta crucial para la designación y mejor gestión de las áreas marinas protegidas y de las especies marinas amenazadas”, dice Kent Carpenter, Director de la Unidad de Biodiversidad Marina de la UICN. “Estos datos servirán también para desarrollar iniciativas más eficaces encaminadas a mejorar la gestión de la pesca a nivel nacional y regional, con miras a optimizar los beneficios en materia de conservación.”

En total, 24 especies recientemente evaluadas por primera vez y clasificadas en la categoría En Peligro Crítico se consideran como posiblemente extintas, principalmente a causa de amenazas vinculadas a especies invasoras y destrucción de los hábitats. Cyanea kolekoleensis (llamada en idioma hawaiano Haha), una especie de planta nativa de la isla de Kauai, Hawái, se clasifica como En Peligro Crítico/(Posiblemente Extinta). Su hábitat está amenazado por cerdos y por varias especies de plantas invasoras, y no se la ha avistado desde 1998. Once especies de orquídeas que se hallan solamente en Madagascar se encuentran en la categoría En Peligro Crítico / (Posiblemente Extinta), incluyendo entre otras a Bulbophyllum tampoketsens, amenazada por la recolección ilícita y la deforestación. El sapo de Pefaur (Telmatobius pefauri) está clasificado En Peligro Crítico/(Posiblemente Extinto) puesto que no se lo ha avistado desde 1976. Esta especie está amenazada por la extracción de agua para usos humanos y para la ganadería; también puede verse afectada por el pisoteo del ganado en los arroyos que constituyen su hábitat, según los expertos.

Para más informaciones o para concertar entrevistas:
Ewa Magiera, Relaciones Prensa UICN, m +41 76 505 33 78, ewa.magiera@iucn.org 
Lynne Labanne, Programa Mundial de Especies, UICN, m +41 79 527 7221, lynne.labanne@iucn.org
 

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