Comunicado de prensa | 18 Nov, 2014

Cumbre de la UICN culmina con importantes compromisos para salvar las áreas naturales más valiosas del planeta

Sídney, Australia, miércoles 19 de noviembre de 2014 (UICN) – El Congreso Mundial de Parques de la UICN 2014, el foro decenal mundial dedicado a las áreas protegidas, concluye hoy con la publicación de la Promesa de Sídney. La Promesa establece un ambicioso programa para salvaguardar los bienes naturales del planeta, el cual incluye una variedad de acciones, encaminadas por ejemplo a poner fin a la pérdida de los bosques tropicales húmedos de la región Asia – Pacífico, triplicar la protección de los océanos frente a las costas africanas o plantar 1300 millones de árboles a lo largo de la histórica Ruta de la Seda. 

La Promesa incluye compromisos de gobiernos, organizaciones internacionales, empresas del sector privado, líderes indígenas, grupos comunitarios e individuos; muchos más siguen sumándose a los ya registrados.

El documento destaca la necesidad de intensificar los esfuerzos mundiales para proteger las áreas naturales, incluyendo una protección a mayor escala de los paisajes y los océanos. Incorpora compromisos encaminados a potenciar la inversión en soluciones basadas en la naturaleza, para poner fin a la pérdida de la biodiversidad, responder al cambio climático, reducir el riesgo y los impactos de las catástrofes, mejorar la seguridad alimentaria e hídrica y promover la salud humana. También apunta a incitar a las poblaciones de todo el mundo, de todas las generaciones y culturas, a experimentar las maravillas de la naturaleza a través de las áreas protegidas.

“Las áreas protegidas son, de lejos, la mejor inversión que se puede hacer actualmente para abordar algunos de los desafíos más acuciantes del desarrollo”, dice Julia Marton-Lefèvre, Directora General de la UICN. “El Congreso impulsó importantes compromisos de decisores de todos los niveles de la sociedad, a fin de salvaguardar los beneficios que las áreas protegidas brindan a la humanidad y asegurar un futuro sostenible.

La Promesa de Sídney, basada en los conocimientos colectivos de más de cinco mil destacados expertos del sector de las áreas protegidas – y muchos otros que se preocupan por el futuro de nuestro planeta – recoge estrategias innovadoras para proteger estos lugares excepcionales.”

Organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y acogido por los gobiernos de Australia y Nueva Gales del Sur, el Congreso reunió a más de 6000 participantes de más de 170 países.
“Australia se enorgullece de haber sido sede de un Congreso tan exitoso, y también de nuestros propios compromisos recogidos en la Promesa de Sídney,” dice Greg Hunt, Ministro de Medio Ambiente de Australia. “Dichos compromisos van desde la prohibición del vertido de residuos de dragado en la Gran Barrera y un histórico acuerdo con China para prohibir la minería en la Antártida, hasta nuevas iniciativas de restauración de los bosques tropicales húmedos de Asia-Pacífico y de salvaguarda de las especies en nuestros parques nacionales. El Congreso ha sido una gran fuente de inspiración; ahora ha llegado el momento de aplicar las soluciones innovadoras a las problemáticas que enfrenta nuestro planeta.”

La Promesa de Sídney perfila un camino para alcanzar el objetivo mundial de protección del 17% de los espacios terrestres y el 10% de los océanos de aquí a 2020.

El informe “Planeta protegido”, presentado en Sídney por la UICN y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), muestra que si bien estamos en camino para alcanzar la meta, es preciso tomar medidas para que las áreas importantes para la biodiversidad y los servicios ecosistémicos sean objeto de un manejo adecuado y equitativo. La Promesa de Sídney también insta a incrementar urgentemente la protección de los océanos, incluyendo las zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales.

La reunión destacó la necesidad de aumentar las inversiones y potenciar la calidad de la gobernanza y del manejo de las áreas protegidas. La diversidad, la calidad y la vitalidad de la gobernanza fueron consideradas como una condición indispensable para garantizar la eficacia y el éxito de las áreas protegidas a largo plazo. Los delegados instaron también a un mejor reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, a través de las políticas y prácticas de gestión de las áreas protegidas. Se reconoció la importancia crucial de los sistemas de manejo y los saberes tradicionales para obtener resultados de conservación a largo plazo y asegurar el bienestar de las comunidades.

La Lista Verde de Áreas Protegidas de la UICN, presentada durante el Congreso, reconoció ejemplos de prácticas óptimas de gobernanza equitativa. Dicha Lista, que es la primera norma mundial encaminada a definir la excelencia en la gestión de las áreas protegidas, incluye 23 sitios situados en Australia, China, Colombia, Corea del Sur, España, Francia, Italia y Kenya. Croacia, Ecuador, México, Nepal, Perú y Rusia expresaron su intención de someterse a una evaluación para la Lista Verde de la UICN en la próxima fase de dicha iniciativa.

El Congreso recalcó asimismo la necesidad de velar por que las áreas protegidas se establezcan en los lugares adecuados para impedir futuras extinciones de especies. La tijereta gigante, la más grande que se conoce en el mundo, fue una de las especies declaradas extintas por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN™; el atún rojo del Pacífico, el pez globo de China y la anguila americana se clasifican como amenazados a causa de la gran demanda de que son objeto.

Ocupó un lugar central en el Congreso el tema de los beneficios económicos y la rentabilidad que se derivan de la preservación de las áreas naturales del planeta, incluyendo su aporte a la mitigación y adaptación al cambio climático. Se señaló también la necesidad de crear nuevos modos de financiación para mantenerlas, combinando financiación pública y privada. Las tecnologías modernas surgieron como un nuevo actor de la conservación de la naturaleza, con el lanzamiento de panoramas submarinos de Google Street View y de un instrumento para localizar operaciones de pesca ilegal. La NASA suministró imágenes satelitales de avanzada para mejorar el monitoreo de las áreas protegidas.

Entre los principales compromisos figuran:

Australia se comprometió a invertir 2 millones de dólares australianos para potenciar la protección de las especies amenazadas en sus parques nacionales; 6 millones para fortalecer la protección marina del Triángulo de Coral; 6 millones para luchar contra la tala forestal ilegal en la región Asia – Pacífico, y nuevas iniciativas de protección de la Gran Barrera de Coral y de la Antártida.

Bangladesh se comprometió a crear su primera área marina protegida, Swatch of No Ground, para salvaguardar ballenas, delfines, tortugas marinas, tiburones y otras especies oceánicas.

Brasil se comprometió a proteger el 5% de sus aguas marinas y a consolidar 60 millones de hectáreas de áreas protegidas en la Amazonia brasileña de aquí a 2020.

China se comprometió a incrementar su territorio de áreas protegidas en un 20% como mínimo, y sus áreas forestales en 40 millones de hectáreas.

El Servicio de Parques Nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica está estableciendo un programa encaminado a emplear a 100.000 jóvenes en las áreas protegidas del país.

Gabón anunció su decisión de crear una red de nuevas áreas marinas protegidas equivalente al 23% de sus aguas marinas. Dicha red, de una extensión de 46.000 km2, incluye una variedad de ecosistemas y prohibe la pesca comercial.

Japón se comprometió a suministrar a los administradores de sus áreas protegidas directrices relativas a la reducción de riesgos de catástrofes.

La República de Kiribati firmó un acuerdo con los Estados Unidos de Norteamérica, con el objeto de proceder a la conservación conjunta de cerca de 490.000 millas náuticas cuadradas en el Monumento Marino Nacional de las Islas Remotas del Pacífico (Estados Unidos) y el área protegida de las Islas Fénix (Kiribati).

Madagascar anunció planes para triplicar sus áreas marinas protegidas, y señaló que ha cumplido con los compromisos que asumió hace diez años con miras a triplicar su red total de áreas protegidas. Anunció asimismo su intención de combatir el comercio ilícito de especies silvestres con “tolerancia cero”, y solicitó apoyo internacional para lograrlo.

Panamá se comprometió a restaurar 1 millón de hectáreas de tierras degradadas dentro de sus áreas protegidas.
La Polinesia Francesa se comprometió a poner en marcha una nueva iniciativa de área protegida marina de gran extensión en las Islas Australes.

Quebec, Canadá, se comprometió a proteger 600.000 km² de las actividades industriales, con miras a salvaguardar la biodiversidad.

Rusia prometió crear 27 nuevas áreas protegidas federales y a expandir las 12 ya existentes. Se comprometió a aumentar en un 28% sus áreas marinas protegidas, y a ampliar la extensión de éstas para alcanzar 17 millones de hectáreas. Anunció asimismo un plan de restauración del Leopardo de Persia, otrora extinto, y la introducción de otras dos poblaciones itinerantes del Bisonte Europeo, acrecentando el número de bisontes en el país a 2000.

Sudáfrica, país anfitrión del Congreso Mundial de Parques 2003, prometió triplicar la protección de sus océanos en los próximos 10 años.

La Fundación Elion y la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación anunciaron la creación de una alianza de los sectores público y privado para contrarrestar el deterioro de los suelos y aumentar la tasa de restauración de las tierras degradadas. Dicho emprendimiento incluirá, entre otras actividades, la plantación de 1300 millones de árboles a lo largo de la histórica Ruta de la Seda.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se comprometió a movilizar por lo menos 100 millones de dólares en pro de la diversidad y la calidad de la gobernanza de las áreas protegidas, inclusive mediante una protección y un reconocimiento adecuados de las áreas de conservación comunitarias e indígenas, en 50 países como mínimo.

La Promesa de Sídney se encuentra aquí.

La base de datos Panorama, lanzada durante en el Congreso, presenta estudios de casos con ejemplos de prácticas óptimas que muestran las soluciones aportadas por las áreas protegidas a algunos de los grandes problemas mundiales; haga clic aquí.

Para más informaciones o para concertar entrevistas, sírvanse dirigirse a:
Ewa Magiera, Medios y Comunicación UICN, móvil +61 434 025 278, ewa.magiera@iucn.org
Angelika Pullen, Relaciones con los Medios UICN, móvil +61 413 829 402, angelika.pullen@iucn.org
Margot Marshall, Directora de Medios y Asuntos Públicos, móvil: +61 418 624 847 Margot.Marshall@environment.gov.au