La conservación y el manejo de los recursos naturales están en el centro de la interacción entre las poblaciones humanas, las transformaciones económicas y el ambiente. Estas demandan soluciones que están más allá de los ámbitos técnicos o biológicos. Desafortunadamente, muchas de las acciones para la conservación y gestión de los recursos naturales han partido de un conocimiento técnico estandarizado y parcializado, que no reconoce las particularidades estructurales y funcionales de los ecosistemas, el entretejido social y cultural, la realidad económica y el contexto político. Se plantea como un nuevo reto la integración de los aspectos sociales y culturales a través de enfoques multi-sectoriales e interdisciplinarios, que enfaticen la búsqueda de la equidad, la participación y la sostenibilidad.
Algunos de los factores importantes a tomar en cuenta en el desarrollo de iniciativas para la conservación y gestión de los recursos que buscan promover la equidad son los siguientes:
Primero, se debe reconocer que el concepto de ambiente cobra validez y relevancia cuando se enmarca dentro de un contexto social, histórico y territorial determinado.
Además, es indispensable la participación de las poblaciones humanas. En estas iniciativas es fundamental reconocer la diversidad social y promover la participación equitativa de los diferentes sectores y grupos que conforman el entorno social. En esta búsqueda de la conservación y el desarrollo sostenible, cada persona tiene una responsabilidad y tareas que cumplir para que, en conjunto, se puedan realizar los cambios que se proponen. Si algunas de las personas participantes están en condiciones de desventaja, subordinación u opresión (puede ser por género, edad, religión, postura política, etnia, clase o condición socioeconómica), resultará difícil lograr los acuerdos mínimos de participación social y de equidad en la conservación y el desarrollo.
En relación con la equidad de género, es crucial reconocer las relaciones desiguales de poder y emprender una serie de acciones a todos los niveles, que involucren a mujeres y hombres en la construcción de relaciones equitativas y participativas en los procesos de conservación y de desarrollo sostenible.
En este sentido, es importante entender que las relaciones de género son aquéllas que se establecen entre mujeres y hombres (también se extiende a las relaciones entre hombres y hombres y entre mujeres y mujeres), y que se fundamentan en la forma en que una cultura y una sociedad determinada entienden lo que significa ser hombre o ser mujer. Estas relaciones permean todas las dimensiones de la vida cotidiana. Entonces, el uso, acceso y control de los recursos naturales, al igual que otras áreas o bienes, se ve afectado por las relaciones de género que se establecen en una comunidad determinada. Las mujeres y los hombres utilizan los recursos y se expresan en cuanto a su entorno ambiental de maneras diferentes. La participación en la gestión ambiental también ocurre de forma diferente y está interrelacionada con la edad, la clase social, el grupo económico y la cultura.
Este reconocimiento hace visibles las diferencias de roles en cuanto al acceso y control de recursos naturales y el reparto de los costos y beneficios; también permite identificar la participación desigual en la toma de decisiones y las habilidades, intereses y necesidades propias de los géneros.
Entonces, e s necesario promover procesos de aprendizaje social que desmonten la construcción actual de identidades de género, que mejoren el entendimiento de las dinámicas que afectan el acceso, control y uso de los recursos, y mejoren las capacidades de las diferentes personas involucradas en desarrollar y ejecutar proyectos, estrategias y políticas de desarrollo y conservación.
Para atender, en forma exitosa, los factores anteriormente expuestos es necesaria la utilización de un enfoque de equidad de género. El enfoque de equidad de género es un proceso metodológico de análisis social, el cual puede ser usado para promover la conservación y manejo de los recursos naturales.
Este enfoque nos permite comprender el análisis de los roles de género, las dinámicas internas, la diversidad de la participación, las necesidades de incidir en las estructuras sociales, así como las relaciones de poder entre otras. Además, este enfoque asegura la representatividad de la diversidad social en todos los aspectos de la conservación participativa, promueve la equidad, revela las organizaciones y agrupaciones sociales que deben ser consideradas e incluidas en la conservación participativa y promueve la construcción de procesos de participación política sobre el medio ambiente que tomen en consideración las necesidades y aportes de mujeres y hombres en el logro del desarrollo. Por lo tanto, este enfoque nos brinda la base necesaria para realizar una gestión equitativa y sustentable de los recursos naturales.
Las iniciativas de desarrollo que no reconocen las realidades de género, no podrán contribuir a reducir la distribución inequitativa de los beneficios y usos de los recursos naturales que actualmente se dan en la región latinoamericana. Como resultado no se asegurará la sustentabilidad de la gestión de los recursos naturales. |