a) Obstáculos identificados
Se identificó tanto durante las visitas de campo, como en las jornadas de trabajo (Anexo Nº 3) los siguientes elementos que fueron calificados como obstáculos para la implementación de la equidad en los proyectos e iniciativas de desarrollo sostenible ejecutadas en la zonas rurales de la región centroamericana. Es importante considerar, que por las características y el tamaño de la muestra diagnosticada, estas conclusiones no son sólo validas para los proyectos apoyados por la Cooperación Holandesa, sino para la gran mayoría de las iniciativas que actualmente se ejecutan en la región.
Muchos proyectos tienen el componente de género como uno más y no como un eje transversal. Los mejores resultados se han obtenido cuando independientemente del tipo de personal y de su disciplina, todos trabajan con perspectiva de género, lo reconocen como tal y sus prácticas y comportamientos son congruentes con él.
La consideración de género en los proyectos corresponde a una etapa, a veces de diagnóstico que no se refleja en las acciones posteriores. Esta temática también puede fragmentarse durante los procesos de capacitación, a veces prolongados, sin repercusiones en el desarrollo global del proyecto.
Estas es una de las formas que asumen las concepciones erróneas de género, donde lo que se pretende es tener condiciones de aprobación. Esta es una de las explicaciones de porqué luego de aprobados los proyectos, las estrategias e intervenciones de género no se ejecutan.
Estas diferencias son muy marcadas entre el personal del campo y la dirección de estos proyectos. Igual situación se da entre los proyectos.
A pesar de que en las propuestas se basan en una caracterización social la ejecución de las actividades no reconocen las necesidades de la comunidad para el establecimiento de las prioridades de los proyectos.
Los procesos de cambio en áreas como: el acceso, uso y control de recursos, beneficios y la modificación en patrones de producción toma mucho tiempo; requiere de propuestas innovadoras y a su vez transformadoras. Por lo general, ello implica proceso largos y complejos que puedan asegurar un cambio en el sistema cultural.
Este es uno de los problemas que más incidencia tiene en el quehacer de los proyectos. Hay grandes brechas en tratar de consolidar una propuesta mucho más holística para el desarrollo rural. Esta dicotomía se visualiza en la separación de las disciplinas, en la conformación de los equipos multidiciplinarios, en donde se mantiene un predominio de pensamientos y las acciones principalmente técnicas. Esto da como resultado la invisibilidad de lo social, y también tiene relación con la necesidad de medición, por cuanto es difícil cuantificar proceso sociales.
En consecuencia, los técnicos pueden trabajar en poblaciones con grupos humanos sin reconocer que ese accionar cotidiano además de ser técnico, tiene una incidencia en lo social, puesto que modifica formas tradicionales de trabajo.
Como producto de ello, la concepción de lo social es marginal y fragmentada y por ende, el género y su relación con los procesos productivos es visualizado de manera también marginal y fragmentada.
Aquí hay una dicotomía al relacionar a los hombres con lo técnico y con disciplinas tales como agronomía, ecología, ingeniería, física, matemáticas, mientras que a las mujeres se les relaciona más con las ciencias sociales, que se visualizan como "suaves".
Esta dicotomía se da en los proyectos y va a tener incidencia en la oferta técnica, asumida por los técnicos-hombres, de las "ciencias duras", dirigida a otros hombres, mientras que las mujeres van a trabajar toda la parte más "suave" y de alguna manera desvalorizada, es la propuesta de mujeres para mujeres, reforzando la dicotomía entre lo técnico y lo social.
Existe una tendencia a asociar conocimiento de género con ser mujer y se le puede asignar esa responsabilidad a una técnica o profesional sin considerar que su formación generalmente no le ha propiciado esquemas de conocimiento, ni técnicas par abordar lo social en general y lo de género en particular.
Aquí encontramos que existe una dicotomía que es importante subrayar. Se trabaja la perspectiva de género desde la visión y la acción exclusivamente de las mujeres mientras los hombres siguen trabajando con los hombres en la oferta técnica.
El problema no es solamente del area técnica para reconocer lo social, sino también de cómo los profesionales que trabajan en lo social no tiene capacidad de aportar en el área técnica. Por lo tanto, es necesario que quien represente al área social comprenda y participe de lo técnico para poder hacer propuestas más integradoras.
En muchos de los proyectos el personal de campo no tiene una adecuada orientación sobre cómo trabajar las dimensiones de género ni acceso a nuevas formas de trabajo a nivel comunitario.
Esta resistencia se asocia principalmente a un proceso de educación que fragmenta el conocimiento humano.
La mayor parte del personal que dirige los proyectos vienen de estas "ciencias duras" y exactas y les cuesta más abordar lo social y son reticentes a todo lo que tenga que ver con el cambio.
La educación universitaria no es holística, los profesionales capacitados en áreas específicas se han formado en una concepción predominante de las ciencia "positivista" a través de la curricula de grado y postgrado.
Esta es una área de acción que afecta no sólo los diversos ámbitos del proyecto, sino que tiene que ver directamente con la vida privada de las personas involucradas en la ejecución de los proyectos. Esto hace que a algunos funcionarios del proyecto les resulte amenazante incursionar en este ámbito porque implica deconstruir su propio yo, su identidad, en el marco de la cotidianidad.
Es necesario trabajar a nivel de modelos de gestión y administración en los proyectos, buscando que éstos promuevan una distribución equitativa y horizontal. Algunos de ellos, son sumamente verticales y esta verticalidad tiene repercusión en las comunidades, en procesos poco participativos, estructurados patriarcalmente.
Por otra parte, los grupos organizados con que trabajan algunos proyectos, son solo de hombres. Desafortunadamente, de esta manera poco o nada se contribuye al logro de la participación y la equidad.
Si los proyectos visibilizan el trabajo de la mujer es más factible la incorporación de la perspectiva de género en la oferta técnica del proyecto, constituyéndose así en una alternativa para mejorar la condición de vida de las mujeres.
La carencia de técnicas que permitan la puesta en práctica del enfoque de género fue sentida y reiterada en muchas ocasiones, como una limitación importante.
La sistematización de experiencias exitosas de las cuales se podría aprender mucho, no es una práctica en la región. Estas acciones por lo general no se establecen en los presupuestos.
No existen espacios de intercambio que consoliden los conocimientos y formas de intervención acumulados sobre la base de la experiencia de los 8proyectos.
Los proyectos tienen necesidad de mostrar como están participando las mujeres, pero no emplean indicadores que evidencian la modificación de las relaciones de poder y qué permitan palpar de que manera se están insertando esas mujeres en los proyectos.
b) Problemática central
Estos problemas identificados hacen referencia a una condición en la que se encuentran las iniciativas y proyectos de desarrollo en el área rural que podríamos resumir así:
El reconocimiento y valoración del componente social
con perspectiva de género en los proyectos de desarrollo
rural y de uso y conservación de los recursos naturales
en la región, es parcial, insuficiente y fragmentado
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Para incidir sobre el problema planteado, es necesario explicarlo e identificar su orígenes y sus determinantes. Las explicaciones más significativas que se encuentran relacionados con la existencia del problema son las siguientes:
Para incidir sobre el problema planteado, es necesario explicarlo e identificar su orígenes y sus determinantes. Las explicaciones más significativas que se encuentran relacionados con la existencia del problema son las siguientes:
Todos los elementos anteriores con su respectiva lectura y análisis de causas, condujeron a la elaboración de una Estrategia Regional para la incorporación de la perspectiva de género para los proyectos de desarrollo rural.
La Estrategia Regional retoma en su totalidad los requerimientos necesarios para abordar el problema, por ello se constituye en el norte que deberá guiar el proceso. Sin embargo, ante una necesidad real de priorización y de buscar aquellos espacios que pudieran dinamizar el proceso, se decide en forma colectiva, durante el taller regional que contaba con representación de todos los países, en una propuesta prioritaria.
Una vez identificados los retos a trabajar dentro de esta propuesta de tres años, y conociendo las capacidades demostradas por la Fundación Arias en el trabajo en promoción de la equidad para las mujeres rurales centroamericanas, sus investigaciones sobre sus condiciones y necesidades, su incidencia en la formulación de políticas y capacidad de coordinación e influencia en la región, se considera que la alianza de esfuerzos entre la Fundación y ORMA redundará en mejores impactos del proyecto. Este se constituye en el inicio de un proceso de apoyo y facilitación conjunta que debe caracterizar la actual y futura gestión por el desarrollo centroamericano. Evitar la duplicación y disgregación de esfuerzos debe traer consigo la mejora de la calidad de vida de mujeres y hombres destinatarios finales y principales de las propuestas de desarrollo rural.
A continuación los cuatro ejes de acción prioritarios de trabajo dentro de la estrategia regional para la incorporación de la perspectiva de género, que expresamos a continuación como objetivos.
OBJETIVOS
Objetivo de desarrollo
Lograr que las iniciativas y proyectos de desarrollo rural en la región centroamericana, se conviertan en vehículos para el empoderamiento y el mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones bajo los principios de equidad y democracia.
Objetivo general de la propuesta
Contribuir a la participación equitativa de hombres y mujeres en el diseño, ejecución, toma de decisiones y el acceso, uso y control de los beneficios de las iniciativas de desarrollo rural.
Objetivos específicos
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Diseñar, validar y socializar metodologías e instrumentos participativos que permitan la integración del enfoque género en las iniciativas de desarrollo rural.
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Elaborar y apoyar la ejecución de un programa permanente a nivel nacional y regional de sensibilización, capacitación y asistencia técnica que permita integrar el enfoque de género en las iniciativas de desarrollo rural, utilizando como punto de partida la vida cotidiana de las comunidades y el quehacer institucional.
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Facilitar la incorporación del enfoque de género en programas de educación formal y no formal en algunos casos seleccionados.
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Contribuir a crear las condiciones necesarias para la integración del enfoque de género de manera sostenida en las iniciativas de desarrollo rural.
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