Avanzan medidas robustas para la adaptación al cambio climático en los Andes Peruanos

21 October 2013 | News story

Continúa la implementación del proyecto de Adaptación basada en Ecosistemas de Montaña (AbE) en la Reserva Paisajística Nacional Nor Yauyos – Cochas. Conozca los avances de la fase de Diagnóstico Rural Participativo Integrado (DRPI) para la priorización y el diseño de las medidas robustas, que se llevó a cabo del 26 de septiembre al 6 de octubre.

Con base al trabajo previo realizado con las comunidades de Miraflores y Canchayllo, en el que se identificaron potenciales medidas de adaptación robusta, esta nueva fase marcó un hito para la definición y el diseño de las mismas. Cabe recordar que las medidas robustas son medidas de AbE, conocidas también como “acciones útiles en todo caso” (llamadas non-regrets en inglés), las cuales independientemente del escenario climático, ofrecen beneficios tanto ambientales, como socio-económicos.

En un trabajo participativo e integral, se conformaron dos equipos de especialistas; por una parte, las comunidades seleccionaron a seis investigadores locales de cada comunidad, personas clave para la implementación de las medidas robustas, quienes ayudan a hacer visible el capital de conocimiento de las(os) comuneras(os). Por otra parte, también se conformó un equipo trans-disciplinario que incluye a especialistas en arqueología, antropología, agronomía, pastizales e hidrología, además de un coordinador científico. El rol de estos investigadores externos es facilitar el análisis que realizan los investigadores locales de cada una de las medidas a través de observaciones de campo y de procesos participativos.

Anelí Gómez, Coordinadora del proyecto por parte del Instituto de Montaña, resaltó la importancia del diagnóstico rural participativo, como un conjunto de herramientas que permite desarrollar propuestas con un enfoque “de abajo hacia arriba”, en el que las comunidades diseñan y construyen medidas de adaptación que se ajustan a su realidad. Adicionalmente, destacó el valor del proceso altamente participativo que tuvo lugar con investigadores locales y demás comuneros y enfatizó en la necesidad de empoderar a las comunidades para asegurar la sostenibilidad de las acciones de adaptación.

Junto con los investigadores locales, guardaparques y especialistas del SERNANP, el equipo del IM, la UICN y los especialistas externos visitaron varias zonas en los alrededores de las comunidades para estudiar el contexto ambiental y social y analizar el alcance y la viabilidad de las medidas de adaptación frente a diversos (potenciales) escenarios climáticos y socio-económicos. También facilitaron espacios de participación y empoderamiento local con comuneras y comuneros para conocer a profundidad su organización, su historia y proyecciones; además de validar la información recopilada en campo y priorizar las diversas opciones de adaptación, tales como: restauración de reservorios y/o canales, mejoramiento del manejo de áreas productivas agrícolas y ganaderas, conservación y mejoramiento de pastos nativos, entre otras.

La implementación de las medidas robustas ayudará a mantener o mejorar los servicios ambientales que brindan los ecosistemas, puesto que apunta hacia un manejo más apropiado del territorio, que incluye áreas ganaderas y agrícolas de las cuales dependen las comunidades. En Canchayllo, por ejemplo, se recuperará un canal de agua con la finalidad de mejorar los pastos nativos en la granja comunitaria. También se prevé la restauración y/o el mejoramiento de reservorios con énfasis en la restauración de pastos nativos.

Por su parte, los investigadores locales −quienes cumplen un papel fundamental como voceros del proyecto− identificaron varios retos para las comunidades en la implementación de las medidas, tales como: la emigración de la población que hace que los medios de vida se concentren cada vez más en actividades ganaderas; la degradación del ecosistema, debido a lluvias y sequías intensas que enfrentan hoy y que en el futuro podrían afectar sus medios de vida; el fortalecimiento de capacidades; la sensibilización a diferentes actores sobre los temas de medio ambiente, cambio climático, ordenamiento territorial integral, entre otros.

Karen Podvin, Oficial de proyecto de la UICN, asegura que el diagnóstico rural participativo integrado fue un proceso de aprendizaje enriquecedor, que resultó en el desarrollo de medidas que responden a las demandas e intereses de las comunidades. Comenta, además, que es fundamental que las medidas robustas incluyan tanto los aspectos ecosistémicos, como los socio-económicos para asegurar su sostenibilidad.

Como siguiente paso, el IM junto con los investigadores locales, la RRNYC y los especialistas externos validarán las medidas seleccionadas para su diseño e implementación con el apoyo del IM en los próximos meses. Adicionalmente, se fortalecerá el relacionamiento institucional entre las comunidades y los gobiernos locales y regionales para maximizar este proceso.

Contacto: karen.podvin@iucn.org