Cuando la Antropología también es Política

09 May 2011 | News story

“Un científico sin preguntas, simplemente no existe”. ¿De dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿hacia dónde vamos?, son las interrogantes que recorrían la mente de Alexis Rivas, desde su adolescencia. Este científico social, miembro de la Comisión de Política Económica, Social y Ambiental de la UICN, es en la actualidad Viceministro de Coordinación Política de Ecuador.

La antropología es una ciencia que ofrece muchas oportunidades de abordajes conceptuales, teóricos y prácticos. Uno de ellos, el de concebir que no existe una contradicción entre seres humanos y naturaleza, marcó el quehacer profesional, científico y académico de Alexis Rivas.

Se define como un antropólogo social, orientado a entender los fenómenos de conservación de la biodiversidad, su relación con la modernidad y el desarrollo y con los pueblos que han estado periféricos a éste.

Muy joven, trabajó por un largo período en un proyecto de investigación con el pueblo indígena Waorani. “Viví con ellos para entender su etnicidad, su historia, sus problemas y la importancia del bosque tropical inmenso que han habitado por cientos de años”. Ese contacto y amistad que aún mantiene, los escritos y las publicaciones que desarrolló a partir de esa experiencia, contribuyeron enormemente en su etapa inicial de formación.

Del análisis a la intervención

Pero, “entender a la conservación únicamente como la relación entre seres humanos y naturaleza es pobre; necesitas concebirla políticamente, como un proceso atravesado por temas de organización, autoridad, interés, derechos y participación”, menciona. Este aprendizaje Alexis lo alcanzó con sus estudios de maestría en el Centro de Investigaciones Estudios Superiores en Antropología Social de México. Allí, su investigación sobre las relaciones entre organizaciones internacionales y pueblos indígenas en diferentes ámbitos, recibió excelentes críticas por parte de los académicos del CIESAS.

La proyección de su conocimiento al ámbito de la definición política, comenzó hace tres años. Con orgullo, Alexis señala que ha sido parte del Gobierno del Presidente Rafael Correa, desempeñándose como Ministro Coordinador de Patrimonio, Viceministro de Migración y actualmente Viceministro de Coordinación Política.

“No existe un papel más importante y que genere mayor compromiso en una persona, que el de querer cambiar una realidad para el bienestar de todos”, menciona. “Es un rol que está marcando mi vida, que me ha convertido en sujeto histórico de la realidad, capaz de avanzar del análisis hacia la intervención, en un proceso revolucionario que tiene como objetivo eliminar la injusticia y la desigualdad en el país”.

La tarea no es sencilla. “Hacer política en América Latina demanda grandes dosis de paciencia, un carácter bien formado y sobre todo principios. En Ecuador, llaman la atención dos temas: la extraordinaria biodiversidad, la riqueza biocultural. Pero, al mismo tiempo, cómo esa riqueza no se refleja en la vida de los pobladores”.

“No se puede hacer democracia sin pensar en los colectivos; no se puede hablar de sustentabilidad, sin pensar en el bien común. Si uno no tiene noción de que vive en un mundo que necesita un cambio hacia la sostenibilidad, la equidad, la participación, una democracia más abierta, no habremos entendido el problema, ni seremos capaces de resolverlo”, asegura.

Para Alexis, el tema de conservación y pueblos indígenas en las Américas ha tenido un giro importante en los últimos 10 años, en su parte conceptual. “Ya no se habla de áreas protegidas sin gente, sabemos que el factor humano es crucial para la conservación. Pero, aún falta mucho para que esos principios se transformen en una realidad y veamos, por ejemplo, una Sudamérica con más co-manejo en áreas protegidas, con leyes más firmes y alentadoras para el ejercicio de derechos sobre saberes tradicionales de pueblos indígenas”, señala.

Creció reacio a involucrarse en política. Hoy, en su ejercicio diario, Alexis reconoce que esta oportunidad también le ha ofrecido satisfacciones indescriptibles.