The Future of Sustainability: Have Your Say!
Week Four - “Shaping the Future”
Comment / Comentario / Commentaire
María Laura Piñeiros, joven profesional, Ecuador
Moderating team: María Laura states that the environmental message has to go beyond the "green circle", from those who are already convinced, also the language must go beyond the usual negative discourse. The new generations deserve the opportunity to value the kindness of nature and to learn about sustainable practices. We must recall that all our activities (economic) are born and die in the environment that surrounds us, and that all our actions are interconnected and they will have effects in some part of the system. Finally, she states that the gap among "environment" and "economy" is not irreconcilable. She shares a cartoon:
http://www.survival-international.org/thereyougoenter.php and some quotes.
María Laura plantea que el mensaje ambiental tiene que salir del “círculo verde”, es decir, de los convencidos y superar el lenguaje negativo Las nuevas generaciones merecen la oportunidad de valorar las bondades de la naturaleza y de aprender de prácticas sustentables. Recuerda que todas nuestras actividades (económicas) nacen y mueren en el medio que nos rodea, que todas nuestras acciones están interconectadas y repercuten en alguna parte del sistema. Finalmente, plantea que la brecha entre “ambiente” y “economía” no es irreconciliable. María Laura nos envía una tira cómica: http://www.survival-international.org/thereyougoenter.php y algunas frases célebres.
----
Quiero adherirme a algunos de los conceptos que tan acertadamente se han tratado durante este foro:
En primer lugar creo que es necesario “traducir” y “aterrizar” el lenguaje de la sustentabilidad. Siendo parte del movimiento ambiental muchas veces me es difícil comunicar mis ideas a otras personas que no necesariamente comparten nociones de biología y ecología. Quienes estamos dentro del “círculo verde” nos entendemos perfectamente, a quien hay que convencer es al resto –que constituye la mayoría de la población.
Para entregar el mensaje del medio ambiente no hace falta impresionar con nuestra “sabiduría verde”. Los ostentosos términos científicos solo confunden y terminan haciendo que el otro no escuche. El peor error en la comunicación, no solo ambiental, es asumir que tu interlocutor sabe de lo que estás hablando sin de hecho comprobar que lo hace. Son necesarios los ejemplos sencillos, con los que las personas se puedan identificar. Esto no significa desmerecer al interlocutor, sino hablar en los mismos términos -y a su vez nutrirse de la sabiduría que éste te pueda proveer, porque muchas veces como científicos somos dueños de la verdad y renuentes a reconocer los saberes tradicionales (tira cómica web: http://www.survival-international.org/thereyougoenter.php). Mi punto es que al decir “Hay una Drosophila melanogaster en mi sopa!” probablemente no lograrás que el mesero te la cambie.
Compartiendo la postura de Jeffrey McNeely, los mensajes negativos son repetitivos, cansados y ya no generan impacto. Formas positivas y creativas son películas como “Madagascar” o “Vecinos Invasores” –enfocadas precisamente en las generaciones más jóvenes –a partir de las cuales se pueden introducir discusiones sobre temas complejos como la conservación ex – situ y la fragmentación del hábitat.
Tal vez es mejor enfocarse en los beneficios de un medio ambiente sano que en las consecuencias de perderlo. Hay que implementar una especie de “marketing verde” que, al igual que el mercadeo tradicional, utilice las preferencias y motivaciones de sus grupos objetivo para entregar un mensaje que llame la atención y cumpla con su misión. Si a los jóvenes les interesan los deportes de aventura, qué mejor que cuidar el ambiente en que los practican –tomando un ejemplo sencillo.
La pregunta sigue siendo, como generar interés? Tal vez el enfoque debe ser al revés, partir de sus propios intereses para generar interés en “lo verde”. Creo que es necesario fomentar en serio la tan popular la interdisciplinaridad de las ciencias y tener comunicadores que entiendan de medio ambiente –y no al revés, ambientalistas que entiendan de comunicación, que por ahora es la regla –de manera que dominen las técnicas de comunicación y el mensaje pueda ser efectivamente transmitido e influya en otras áreas de planificación y manejo de los recursos.
Me parece que la mejor forma de “llegar” al público es vivenciar el mensaje. Las personas que no reconozcan el olor de los pinos no van a querer cuidar los bosques; aquellos que no hayan tenido la oportunidad de bañarse en un río no van a entender la importancia de la gestión de cuencas hidrográficas. En eso los países latino americanos tenemos una ventaja insospechada. Nuestros niños sí saben que la leche viene de las vacas y no de los cartones del supermercado; y muchos todavía tienen la posibilidad de cultivar vegetales en su propio jardín. Esta afirmación se extiende incluso al uso conocimientos tradicionales, como plantas medicinales, que también tenemos la oportunidad de experimentar.
Es responsabilidad de las generaciones mayores (de mi generación que comienza a tener sus propios hijos) el no negarles esa oportunidad de conocer el medio ambiente a sus descendientes. Tanto en la educación formal como informal en actitudes de vida. “Solo se cuida lo que se quiere y solo se quiere lo que se conoce”
Transmitir el mensaje también implica vivir sustentablemente. Comprar productos orgánicos, biodegradables o ambientalmente amigables; evitar llenarse de envases plásticos; no imprimir cosas que se pueden leer en la pantalla del computador; reutilizar y reciclar. La educación ambiental debe comenzar en casa y difundirse con el ejemplo.
Pienso que el nexo con el medio ambiente se ha perdido. Hoy en día es muy sencillo conseguir duraznos en mitad del invierno, basta con ir a la tienda. Es irrelevante si tuvieron que importarlos desde algún país lejano, siempre vas a tener la oportunidad de comer duraznos, incluso si son conservas. Por esto los niños ya no piensan en árboles de duraznos sino en latas de duraznos. Mientras las personas no sean concientes de que para producir ese durazno se necesitó de un suelo fértil, agua, sol y aire para que crezca, y también el trabajo de un agricultor, van a seguir creyendo que los duraznos solo cuestan dinero. Seguirán con esta noción postmoderna que cree que el dinero es el fin y que la tecnología logrará reponer cualquiera de nuestros errores.
El Millennium Ecosystem Assessment dio un gran paso al evidenciar las relaciones entre el medio ambiente y el bienestar humano. Hace falta recuperar este nexo. Se necesitan soluciones imaginativas que sitúen a la conservación ambiental como insumo para la calidad de vida humana. Mientras no se reconozca que todas nuestras actividades (económicas) nacen y mueren en el medio que nos rodea, que todas nuestras acciones están interconectadas y repercuten en alguna parte del sistema, seguiremos perdiendo la batalla. Es necesario educar con una noción sistémica. “El aletear de una mariposa en Paris puede ocasionar un huracán en el Caribe”
Es importante recordar que la mayor parte de la población es más “económica” que “ecológica”. Con esto me refiero a que la mayoría de la población entiende los términos y “racionalidad” económica –en una palabra, dinero –mucho mejor que la complejidad ecológica, de manera que tal vez la mejor manera de comunicarse y recalcar la importancia del medio ambiente es a través de esas nociones.
Aquí es en donde el mercado juega un papel muy importante, recordando el postulado de la Profesora Lu Zhi, en la protección del medio ambiente. Mientras la visión de corto plazo predomine y los rendimientos rijan las acciones, el medio ambiente no tiene posibilidades a menos que se introduzca y haga funcionar esa dinámica a su favor. Varios ejemplos de ecoetiquetado, certificaciones ambientales, comercio solidario y compensación por servicios ambientales comienzan a ver resultados; pero como procesos en curso deben ser revisados y corregidos a medida que se generan nuevos conocimientos (aprendizaje adaptativo)
No es posible ser un “verde extremista”, de los que se amarran a los árboles y no dejan construir carreteras que unirían a pueblos desabastecidos; como tampoco es posible construir carreteras sin evaluaciones de impacto socioambiental. Las personas deben dejar de pelear por “posiciones” y “conceptos” y llegar a acuerdos mínimos viables.
No se trata de una pelea entre “ambiente” y “economía”, no son conceptos irreconciliables. Los recursos naturales son “recursos” precisamente porque sirven para satisfacer necesidades humanas, y en la medida en la que la oferta de recursos es limitada, son las demandas las que deben regularse. Esa es la gran ventaja de las sociedades humanas, somos las únicas capaces de evolucionar, como grupo, mediante acuerdos sociales. Si estos acuerdos sociales son más inclusivos, con otros grupos humanos y con el medio ambiente, estaremos más cerca de la meta.
Finalmente, y apuntando a los acuerdos sociales, creo que también es necesario hablar de las sinergias. En el mundo de la conservación ambiental –de las ONG`s ambientales –hay mucha competencia no solo por recursos financieros para proyectos, sino también por reconocimiento. Muchas veces parece que es más una situación de posicionamiento de marcas que de preservación de la naturaleza. Creo que es importante que las acciones se sumen, y que el total sea más grande que las partes. Existen miles de esfuerzos duplicados, cientos de dólares en repetir los mismos diagnósticos y ningún resultado concreto. Es necesaria la cooperación, el apalancamiento (leverage) de acciones. Potenciar la suma de resultados. Aprender de los errores de otros y no repetirlos. Poner el conocimiento a disposición de toda la comunidad de conservacionistas, independientemente de quién les paga los sueldos. El know – how de cada organización es definitivamente una ventaja competitiva, pero no se debería olvidar que la meta de todos es, finalmente, la conservación del medio ambiente.
María Laura Piñeiros
ECUADOR
ALGUNAS FRASES CÉLEBRES
Porque somos algo más que monos desnudos –Goethe
Que todas tus acciones se puedan universalizar –Kant
The top of mountain Everest is made of marine sandstone –Jhon McPhee
|