The Future of Sustainability: Have Your Say!
Week One - “Global Challenges to Sustainability in the Twenty-First Century”
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Marcos Sommer, Universidad de Kiel
Moderating team: Marcos Sommer believes that the divide between those who “have” and those who cannot meet their basic needs is becoming larger – and this is an ever-increasing sign of regressionWithin the framework of the technological and commercial globalization the state of crisis has been universalized, especially for the communities of developing countries. One of the paradoxes is that economically poor countries are richest in natural resources and cultural diversity. The solution for so many problems must be based on the application of several ideas: equality of opportunities with regard to public land, environmental protection, social fairness and access to scientific and technological knowledge.
The quality of life of people depends more and more on scientific knowledge and technology. The sharing of this scientific knowledge can be used to promote the transformation of the society, in times where sustainable development appears to be the only logical and coherent option. This will be successful when we have managed to construct a bridge between the investigation and the population; this is an essential step so that science can become a part of the culture.
Today there is distrust in science and new technologies. While we do not have clear or precise concepts that have been updated to fit with our changing times, it will not be possible to have clear direction and therefore there can be no safe place in which to go.
Science needs to become more involved with citizens and a dialogue must be generated. When the population perceives that something is important to them, they want to learn about it. Although excellent publishing outlets exist the lack of communication in the scientific community continues to be a great obstacle for the cognitive opening of the scientist towards society.
Marcos Sommer opina que la division entre los “poseedores” de recursos y los “pobres” que no pueden cubrir sus necesidades es cada día mayor. En este marco de tecnología y globalización commercial, el estado de crisis es universal, especialmente par alas comunidades de los países en desarrollo. Una de las paradojas que vivimos ho yes que los países económicamente pobres son ricos en diversidad cultural y biológica. La solución a muchos de estos problemas está en la aplicación de varias ideas juntas: protección ambiental, justicia social y acceso al conocimiento científico.
La calidad de vida de los seres humanos depende del conocimiento científico y tecnológico. La socialización de este conocimiento podría utilizarse para promover la transformación de la sociedad. Seguramente este proceso sera exitoso si se logra construer un Puente entre la investigación y la población (este paso es esencial para el futuro).
Actualmente, existe desconfianza en la ciencia y las nuevas tecnologías. Mientras carecemos de conceptos claros y precisos que reflejen la dinámica social, no será posible tener una dirección clara para el futuro. La ciencia se debe acercar a los ciudadanos, salir a las calles, ir a los hospitales. A pesar de que existen altos estándares de publicación científica, sigue existiendo un hermetismo académico que mantiene incomunicada a la comunidad científica
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Ha llegado el tiempo de democratizar el conocimiento científico para enriquecer el acervo de la sociedad, como camino hacia el desarrollo sostenible de la Biodiversidad.
En este complicado inicio de siglo XXI, la brecha es cada día mayor entre los sectores más beneficiados y aquellos, que no pueden satisfacer sus necesidades básicas, es signo inequívoco de un devastador proceso regresivo. Callar en tiempo de injusticia social es convertirnos en cómplices del sistema porque, encima, esta loca carrera neoliberal impuesta por el pensamiento único y los grupos de poder que la animan no tiene futuro.
En el marco de la globalización tecnológica y comercial también se ha universalizado el estado de crisis, en especial para las comunidades de los países en desarrollo, por su histórica fragilidad estructural. Una de las paradojas del asunto es que los países económicamente pobres son los más ricos en recursos naturales y en diversidad cultural. La solución para tantos problemas debe basarse en la aplicación de varias ideas: igualdad de oportunidades en el terreno comercial, protección ambiental, equidad social y acceso al conocimiento científico y tecnológico en condiciones justas. Hoy día todos hablan de desarrollo sostenible, pero muy pocos comprenden el alcance del mismo, en materia de cambios estructurales de fondo que habría que imponer para hacerlo realidad. Desde los comienzos de la humanidad ha existido una estrecha relación entre los elementos naturales -sean vivos o no, sean considerados " útiles " o no. Pero hoy esas interrelaciones han adquirido un grado de complejidad tal que dificulta mucho la compresión de los problemas derivados de ellas. Hay que tomar decisiones rápidas y valientes. También deben ser ingeniosas e innovadoras. Pero, si hablamos de una meta donde las comunidades se revelen contra la marginación y la falta de equidad, y trabajan para el cambio, no podemos soslayar el uso de la principal herramienta para lograrlo. Nos referimos al "CONOCIMIENTO", ese caudal de información, experiencias e ideas capaz de hacernos comprender la trama de la realidad.
En la actualidad, ya no es tan importante la producción de bienes de consumo- representa cada vez una porción menor en el producto bruto interno de los países desarrollados, un segmento nuevo ha surgido con la revolución informática "LA INDUSTRIA DEL CONOCIMIENTO". Hoy hay software para sistemas contables, para manejar planillas, para dar citas en un hospital, para navegar por satélite en las ciudades etc. Es el reflejo de esta nueva industria del conocimiento, que de por si no reemplazará a las actividades primarias, pero que será -no cabe duda- cada vez mas importante en la economía.
Un conocimiento que debe ser compartido por todos los pueblos si se quiere hablar de equidad. La calidad de vida de las personas depende cada vez más del conocimiento científico y tecnológico, el acceso al mismo se ha transformado en uno de los pilares de esa sociedad idealizada. La divulgación científica deberá promover la transformación de la sociedad, en tiempos donde el desarrollo sostenible se presenta como la única opción lógica y coherente. El éxito se alcanzará cuando se logre construir el puente entre la investigación y la población; paso esencial para que la ciencia se vuelva parte de la cultura.
Hasta hace poco la ciencia parecía algo incuestionable y el estereotipo de un hombre de bata blanca, simbolizaba el conocimiento, la inteligencia y la sabiduría. Se podía confiar en lo que dijese, hiciese y produjese hasta la Bomba. Añádanse los pesticidas, el agente naranja, el calentamiento global etc. El resultado hoy en día es la desconfianza en la ciencia y en las nuevas tecnologías. Sin embargo, ahora que la mayoría del mundo vive en la era tecnológica, o como muchos la denominan, la sociedad del riesgo, la opinión pública y los políticos necesitan cada vez en mayor medida volverse hacia la ciencia en busca de respuestas y consejos. Mientras no tengamos conceptos claros, precisos, actualizados y ajustados a la época, no será posible tener buena orientación y por ende no se logrará Norte ni puerto seguro.
El hombre moderno ha roto todo vínculo con la naturaleza sin respetar los principios del orden natural llegando así a un estado de cosas tal donde el punto de retorno se toma cada vez mas dificultoso. Para la búsqueda de esa perfección de la que hablaban los antiguos, el hombre debe restaurar los lazos que lo unen con la naturaleza física y con el contorno institucional, enriquecido por la tradición espiritual y cultural. Vivimos en una época de divorcio, de ruptura con Dios, de desunión de las personas, todo se ha vuelto fungible, y que fungibilidad universal es sin lugar a dudas los que se ha dado en llamar "el desierto del hombre". El hombre entonces, no abraza a la naturaleza, mas bien no la fecunda, la esteriliza. La vuelta absoluta a la naturaleza sin mas es una quimera, pero igualmente nefasta es la separación excesiva de la misma. En efecto, deberemos encontrar el equilibrio que nos proporcione el respecto del orden natural físico y el ajuste al orden natural moral. Santo Tomás enseña que el hombre es sociable por naturaleza, esto significa que siempre necesitamos inexorablemente del prójimo. Del mismo modo el hombre moderno deberá detenerse a observar su alrededor para comprender la magnitud del daño irreversible que le está causando a su prójimo, la naturaleza.
El orden natural nos invita a adaptarnos a su realidad, a respetarlo como condición de nuestra misma realización individual. Este orden podemos aceptarlo o rechazarlo en todo o en parte: esto constituye nuestra actitud ética fundamental; insertarnos o no en este orden, con la consecuencia inevitable para nosotros, en cada caso, de realizarnos, ser más nuestro ser, o definitivamente atomizarnos en la medida en que no respetamos ese orden. Nosotros todavía poseemos la espada de la palabra, del grito, de la denuncia y de la propuesta alternativa por otro mundo mas justo y solidario.
La ciencia se debe acercar a los ciudadanos, salir a las calles, ir a los hospitales y, en todos los sitios se debe preguntar. El dialogo debe generarse en torno a los asuntos cotidianos y a los temores. Cuando la población percibe que algo es importante para ellos, quieren aprenderlo, como se demostró cuando poblaciones sufrieron inundaciones y cambios climáticos el año pasado y este año, en todo el mundo. Si bien existen excelentes divulgadores, muy respetados en el mundo científico, también es cierto que el hermetismo académico sigue siendo un gran obstáculo para la apertura cognitiva de lo científico hacia la sociedad.
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