Una solución natural

10 October 2009 | News story

La conservación de los ecosistemas debería estar a la vanguardia de los esfuerzos globales por resolver la crisis climática, dice el Enviado Especial Adjunto de Estados Unidos para el Cambio Climático, Jonathan Pershing.

El cambio climático es un peligro claro y actual que exige acciones urgentes. Las mayores concentraciones de contaminación por gases de efecto invernadero ya están haciendo mella en la biodiversidad, los ecosistemas naturales y la gente que depende de ellos. En 2007, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático catalogó los principales cambios físicos y biológicos correspondientes al calentamiento en los siete continentes y en los ambientes marino, de agua dulce y terrestre. Nuestros ambientes más vulnerables -incluidas las tierras secas, las regiones costeras, los ecosistemas de montaña y los arrecifes de coral- ya muestran impactos significativos del cambio climático. Estos cambios se harán más severos en las próximas décadas a menos que se tomen medidas internacionales para solucionar la crisis del clima.

Una respuesta eficaz al cambio climático es un prerrequisito para la protección exitosa de muchos ecosistemas, las especies que dependen de ellos y los servicios que proporcionan para la sostenibilidad humana. Para ser eficaz, la respuesta debe ser global e inmediata. Debe incluir esfuerzos ambiciosos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, así como estrategias para mejorar la capacidad de recuperación de los ecosistemas ante los cambios constantes en el clima.

Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Obama, está tomando medidas enérgicas para combatir el cambio climático y trazar el rumbo hacia una economía de energía limpia. La administración ha planteado reducciones drásticas en las emisiones de carbono -un 80% por debajo de los niveles de 1990 para 2050- y el Congreso de EE.UU. está haciendo progresos importantes respecto de una legislación integral que suscite una transformación hacia la energía limpia en nuestra economía y posibilite la creación de nuevos puestos de trabajo. Estados Unidos también está tomando otras medidas que producirán un doble dividendo: hacer crecer a nuestra economía y proteger a nuestro medio ambiente.
Estas incluyen mejoras sustanciales en el rendimiento del combustible de los automóviles y camiones y un compromiso de más de $80 mil millones del paquete de recuperación económica destinados a las inversiones en energía limpia, garantías de préstamos y créditos tributarios.

La crisis del clima es un problema global y exige una verdadera solución global. Estados Unidos está trabajando activamente para lograr un acuerdo internacional sólido al amparo de la ConvenciónMarco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Para impulsar estas negociaciones, EE.UU. está consiguiendo la colaborando de socios en los niveles más altos del gobierno a través de Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima. Sin embargo, para lograr el éxito será necesario que participen todos los países, desarrollados y en desarrollo, grandes y pequeños. Se necesitará un esfuerzo coordinado para reducir las emisiones globales en 50% o más para 2050, y mucho más en el resto del siglo. Como en el caso de EE.UU., estos esfuerzos redundarán en un robusto crecimiento de economías limpias y sostenibles a la par que se reducirán los riesgos de un cambio climático devastador.

Uno de los componentes indispensables de cualquier solución global al cambio climático es un plan integral para reducir la deforestación que es responsable de aproximadamente el 20% de las emisiones globales. Estados Unidos reafirma su compromiso con la conservación y manejo sostenible de los bosques a través de iniciativas como la Alianza Forestal de la Cuenca del Congo, mediante la cual inversiones estadounidenses por más de $100 millones desde 2002 han apoyado la capacitación de miles de administradores de la conservación, y la elaboración de un informe sin precedentes sobre el Estado de los Bosques que destaca lo mejor de la ciencia y la investigación en la región, y supedita cerca de 48 millones de hectáreas de bosque tropical -una superficie igual al tamaño de California- a una planificación del mejoramiento de la gestión.

Una solución internacional para el problema del clima también debe galvanizar el apoyo a los países vulnerables para ayudarlos a prepararse y adaptarse a los efectos del cambio climático. Desafortunadamente, en muchos casos los países que han contribuido en menor medida al cambio climático suelen ser los que más sufren sus efectos adversos. Abordar el desafío de la adaptación exige mejorar no solo la capacidad de recuperación de las comunidades sino también de los ecosistemas y servicios de los ecosistemas de los que dependen. Desde una perspectiva de la conservación, la adaptación debe incluir inventarios integrados de la biodiversidad, evaluaciones de la vulnerabilidad de los ecosistemas y medidas proactivas para aumentar la capacidad de recuperación de los ecosistemas mediante prácticas de gestión informadas y sostenibles.

Hoy por hoy, el cambio climático es uno de los problemas más graves para la conservación.
Debemos mantener la protección de nuestros ecosistemas naturales vitales en primer plano mientras trabajamos para reducir las emisiones, procuramos adaptarnos, y nos unimos como planeta para abordar este problema de grandes proporciones pero que en última instancia tiene solución.