IUCN - América Latina analiza las oportunidades y los desafíos para la aplicación de mecanismos REDD

América Latina analiza las oportunidades y los desafíos para la aplicación de mecanismos REDD

30 October 2008 | News story

Luego de que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), durante su última reunión realizada en Bali, a finales de 2007, reconociera a la reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques (REDD) como un mecanismo de mitigación del cambio climático, América Latina analiza los retos y oportunidades de REDD.

En septiembre pasado, Quito fue el escenario del taller pre-COFLAC Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD): perspectivas para América Latina. El evento permitió profundizar en la discusión sobre cómo diseñar y operar los mecanismos REDD; los impactos que éstos pueden tener sobre la conservación de los bosques, los pueblos indígenas y las comunidades locales; así como las necesidades de capacitación para su implementación. 

Lucio Pedroni, experto del CATIE, afirma que existe un consenso en la comunidad internacional en que la deforestación evitada deberá ser tomada en cuenta en los futuros acuerdos que se aplicarán para el período post-Kyoto.

Lo que no queda claro, asegura Pedroni, son una serie de temas importantes como, por ejemplo, definir si el esquema se va a aplicar solo a escala nacional o si se va a incentivar el desarrollo de actividades de proyecto, también. “Personalmente creo que es importante que haya una ventana de oportunidades para actividades a escala subnacional, porque es la forma de atraer inversión privada a esa actividad, considerando que sin ésta no se logrará movilizar la cantidad de fondos necesarios”.

Para Joerg Seifert-Granzin, del FAN Bolivia, es técnica y científicamente factible implementar mecanismos de REDD a nivel subancional, ya que de acuerdo con su experiencia en la certificación del proyecto de acción climática Noel Kempf Mercado, es posible cumplir con las reglas más rigurosas en el tema de carbono a nivel mundial.

Seifert-Granzin opina, sin embargo, que es complejo avanzar desde un programa subnacional hacia un programa nacional, si no existe cultura de interacción y cooperación entre los actores involucrados. Además, enfatiza que “REDD requiere actuar a nivel local, pero dentro de un marco establecido a nivel central, por lo que la interacción entre el gobierno central y los niveles subnacionales y locales debe estar enmarcada en la cooperación”.

Otro tema importante de discusión del taller, fue el impacto de la aplicación de mecanismos REDD en los pueblos indígenas. Seifert-Granzin afirma que un mecanismo de este tipo logra generar beneficios para las comunidades indígenas, siempre que exista un marco legal acordado sobre la distribución de beneficios por la venta de créditos de carbono, antes de iniciar un proyecto.

Santiago Kingman, de Fundación Natura, afirma que la no participación de los pueblos indígenas en el proceso de construcción del modelo REDD podría tener impactos muy negativos. Si partimos de la idea de que la seguridad jurídica es vital para el éxito de estos mecanismos y que ésta se basa en una buena gobernabilidad, será necesario entonces construir previamente, una “fortaleza autonómica y organizativa” en estos pueblos.

Kingman sugiere dar un tiempo serio, con negociaciones de uno o dos años. Opina que “los pueblos indígenas deberán estar convencidos del modelo en que se han embarcado, saber que es un modelo que no implica riqueza económica, sino que asegura sus formas tradicionales de vida”.

Las capacidades y el conocimiento sobre los mecanismos REDD, también fue un punto de análisis de los participantes del taller.

En América Latina la distribución del conocimiento sobre red es muy heterogénea y muy escasa, afirma Pedroni. “Hay países como Brasil, que están mejor preparados (tienen un sistema de monitoreo de deforestación funcionando, etc.); países pequeños requerirán acceso a fondos y facilidades para construir estas capacidades en su recurso humano”.

Seifert-Granzin asegura que cada país debe identificar su potencial para reducir degradación y deforestación y sus capacidades. Él está convencido de que el mecanismo REDD saldrá antes de 2012; únicamente espera que los países de Latinoamérica tengan una cultura de aprendizaje que les permita difundir las lecciones aprendidas.

Los participantes del taller concluyeron que la disminución de emisiones por deforestación y degradación de los bosques presenta una alternativa para propender la conservación de los bosques y su biodiversidad, disminuyendo la deforestación. No obstante, REDD también conlleva una serie de desafíos para los gobiernos y Estados.

El taller Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD): perspectivas para América Latina fue organizado por el Ministerio del Ambiente de Ecuador y la UICN.

Mayor información: doris.cordero@sur.iucn.org