El pastoralismo es esencial para la conservación de áreas extensas de hábitats naturales y seminaturales, y el abandono del pastoralismo constituye una amenaza para la biodiversidad. Cuando el pastoralismo se practica eficazmente, y cuando se utiliza eficazmente el conocimiento y las instituciones locales, los resultados ambientales son positivos. Sin embargo, cuando se socavan las instituciones locales y se obstaculiza el conocimiento, los entornos pastoriles se degradan fácilmente.

¿Qué es la biodiversidad?

En términos muy simples, la biodiversidad se refiere a la variedad de vida: la diversidad de todos los organismos vivientes de los diferentes ecosistemas del planeta. “Incluye la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas” en los que habitan (Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, tercera edición).

¿Cómo protege la biodiversidad el pastoralismo?

El ganado de pastoreo es parte integral del entorno en que se cría, y en la mayoría de los casos ha jugado un papel importante en el desarrollo de su entorno. Con frecuencia, dichos entornos poseen una gran biodiversidad, y tanto el ganado como sus administradores han contribuido a dicha diversidad mediante el uso sistemático de recursos y técnicas de gestión, tales como la quema y el ramoneo por parte de los criadores, y el pastoreo y pisoteo del ganado.


El ganado desempeña una función importante en la fertilidad y distribución de las plantas, al escarificar las semillas en el intestino, dispersarlas a grandes distancias y fertilizar el suelo donde se depositan. El pastoreo y el apacentamiento selectivo del ganado y el control activo de los pastores influyen en la distribución de las plantas y permiten prosperar a una gran diversidad de plantas. Como resultado de ello, el pastoralismo ha modificado las zonas de pastoreo y creado entornos favorables a ciertos tipos de especies silvestres.

¿Cómo se reconoce el papel de los sistemas pastoriles?

Algunos países reconocen, a nivel de políticas, que el pastoralismo es vital para la salud de sus tierras de pastoreo. La legislación europea permite a los pastores mantener sus sistemas de producción y preservar sus prácticas de movilidad y el uso de razas adaptadas al entorno local, en aras de mantener la biodiversidad, o el alto valor de la naturaleza, en ecosistemas montañosos. En África Oriental, donde los países obtienen ingresos considerables producto del turismo de naturaleza, se está remunerando a los pastores por mantener entornos saludables para la migración y la conservación de la vida silvestre.

Sin embargo, otros países son menos conscientes de la importancia del pastoralismo en la conservación de sus tierras de pastoreo, y persiguen activamente políticas para impedir estrategias y decisiones eficaces sobre gestión pastoril. En no pocos casos, en esta posición influyen teorías inadecuadas o mal interpretadas sobre gestión compartida de recursos y economía pastoril. A menudo, las políticas que adversan el pastoralismo se basan en la suposición de que el pastoralismo degrada el medioambiente, pese a la existencia de poquísima evidencia al respecto, y en ocasiones, a pesar de la abrumadora evidencia de que en realidad es todo lo contrario. En algunos casos, la evidencia de la degradación pastoril de las tierras de pastoreo se acepta tal cual, ignorando el hecho de que son las políticas que impiden el pastoralismo las que han llevado a este desafortunado resultado.

¿Cuál es la relación del Convenio con el pastoralismo?

Aunque el Convenio no hace mayor énfasis en el pastoralismo, sí apoya firmemente los medios de subsistencia tradicionales como mecanismo para proteger la biodiversidad. El Convenio destaca claramente el papel de las comunidades indígenas y la importancia de proteger el conocimiento tradicional, especialmente a través de sus disposiciones respecto al conocimiento tradicional y a la utilización consuetudinaria de los recursos biológicos en los artículos 8 j) y 10 c), respectivamente. Los programas temáticos de trabajo del CDB sobre los suelos secos y subhúmedos, la diversidad biológica de las zonas montañosas y el enfoque por ecosistemas, son partes importantes del Convenio relacionadas con el pastoralismo.