Las técnicas insostenibles de cultivo se han practicado en la región desde los años, conduciendo la erosión, la salinización, la degradación de la tierra y la desertificación en muchas zonas. Por ejemplo, se ha declarado el 30% de la tierra del campo en Grecia como amenazada y el Portugal se encuentra frente a un riesgo moderado de desertificación.

Bosques inestimables

Se reconoce que el ciclo natural de los incendios forestales y la regeneración de los bosques conlleva a los hábitats de transición, que también tienen un valor importante tanto para su biodiversidad como para su función como un laboratorio natural para los estudios de evolución. Además, los bosques siempre han desempañado, y sigue desempañando, un papel importante en la vida cotidiana de las poblaciones del Mediterráneo, manteniendo los elementos claves de los ecosistemas y asegurando el bienestar humano y la vida de la región.

Durante las últimas décadas, la explotación del paisaje natural era larga, lenta y bastante insostenible y se ha perdido la armonía entre el hombre y la naturaleza. En la actualidad, los bosques son frágiles y se encuentran frente a amenazas cada vez mayores debido a la intensificación de la agricultura, los incendios, el sobrepastoreo y el cambio climático, que han conducido la pérdida y la degradación de los bosques en muchos países.

Islas de biodiversidad

Este centro importante para la biodiversidad tiene un nivel bajo de precipitaciones, lo que ofrece las condiciones ideales para la adaptación de las especies mediterráneas y una alta nivel de endemismo. El Mediterráneo contiene uno de los grupos de islas e islotes más grandes del mundo con alrededor de 5.000 islas, la mayoría de las cuales cubren una extensión inferior a 10 Km².

No obstante, si tuviéramos que elegir una buena razón para explicar la alta biodiversidad del Mediterráneo, sería sus plantas. Hay entre 15.000 y 25.000 especies de helechos y plantas con flor que son nativas de los países que rodean la cuenca mediterránea, y el 60% de ellas no se encuentran en ninguna otra parte del mundo.

Como resultado de una larga historia de aislamiento y su tolerancia a una variedad de perturbaciones, las especies antiguas de plantas continentales han logrado sobrevivir en las islas del Mediterráneo mientras que nuevas especies han podido evolucionar. Además, los movimientos de los humanos entre las islas y la tierra firma y las islas entre sí, así como la dispersión de las semillas a través de las aves, han favorecido la colonización de nuevos lugares con especies distantes.