La UICN, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, define un área protegida como:

"Un área protegida es un espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, a través de medios legales u otros tipos de medios eficaces, para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados”.

La UICN clasifica las áreas protegidas por objetivos de gestión y ha identificado seis categorías distintas de áreas protegidas:

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En 2000, las 30.000 áreas protegidas del mundo abarcaban más de 13.250.000 km2 de la superficie terrestre del mundo (aproximadamente el tamaño de la India y China juntos). Una proporción mucho menor de los mares del mundo (apenas el 1%) está protegida. Esto representa una enorme inversión de todos los países del mundo para proteger su diversidad biológica para las generaciones futuras.

Las áreas protegidas desempeñan muchas funciones. Son esenciales para conservar la biodiversidad y brindar servicios ambientales vitales, tales como la protección de cuencas y suelos y la protección de las comunidades humanas frente a los desastres naturales. Muchas áreas protegidas son importantes para las comunidades locales, especialmente pueblos indígenas que dependen de ellas para su supervivencia. Son espacios en donde las personas pueden experimentar quietud en un mundo ajetreado –lugares que revigorizan el espíritu humano y desafían los sentidos. Los paisajes protegidos personifican valores culturales importantes; algunos de ellos reflejan las prácticas sostenibles de la utilización de la tierra. Son importantes también para la investigación y la educación, y contribuyen significativamente a las economías locales y regionales, sobre todo por el turismo. La importancia de las áreas protegidas es reconocida en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). El artículo 8, por ejemplo, insta a las partes contratantes a desarrollar sistemas de áreas protegidas.

Las áreas protegidas encaran grandes desafíos, como por ejemplo, las amenazas externas asociadas a la contaminación y el cambio climático, el turismo irresponsable, el desarrollo de infraestructura y la creciente demanda de tierras y agua. Por otra parte, muchas áreas protegidas carecen de apoyo político y no cuentan con suficientes recursos financieros y otros.

Solo un organismo trabaja a escala mundial abogando por la protección de estas importantes áreas. Es la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (CMAP) –una de las seis Comisiones de la UICN.