El papel de los bosques en el almacenamiento del carbono se reconoce de forma creciente, y el nuevo enfoque REDD (Reducción de emisiones derivadas de la deforestación y degradación forestal) es cada vez más aceptado a nivel internacional. Ahora debemos hacer de ello una realidad concreta y velar por que sus resultados sean beneficiosos, tanto para las poblaciones humanas como para la biodiversidad.

REDD, como cualquier otra acción encaminada a restaurar los bosques mundiales, debe responder a las realidades sociales y económicas. Debe idearse tomando plenamente en cuenta las múltiples perspectivas existentes, desde el habitante de una aldea remota hasta el director de una compañía maderera multinacional, sabiendo además que habrá que transigir en determinados casos. Durante muchos años la experiencia de la UICN le ha enseñado cómo negociar soluciones equilibradas entre las necesidades humanas y ambientales; estas lecciones se incorporan en las políticas nacionales e internacionales. Una de sus importantes iniciativas es Medios de subsistencia y paisajes, gracias a la cual se desarrollan docenas de proyectos en distintas regiones de África, Asia y Sudamérica. El objetivo es mantener el flujo de bienes y servicios de los paisajes forestales, en beneficio de los medios de vida locales y la conservación de la biodiversidad. Las lecciones aprendidas gracias a esta iniciativa se incorporan en la Alianza Mundial para la Restauración de los Paisajes Forestales, donde la UICN desempeña un papel muy activo.

La UICN ocupa también un lugar central en una reciente iniciativa denominada Growing Forest Partnerships (GFP). Financiada por el Banco Mundial, ésta apoya a alianzas e iniciativas desarrolladas por poblaciones dependientes de los bosques y por usuarios, encargados de manejo o reguladores de bosques. En todas partes del mundo, las poblaciones locales, los gobiernos, el sector privado y las organizaciones locales encuentran maneras fructíferas de cooperar, pero quedan por resolver grandes problemas: las comunidades locales e indígenas se ven marginalizadas en los procesos de decisión sobre usos de los recursos naturales; grandes organizaciones dedicadas a la conservación de los bosques tienen dificultad en coordinar su acción conjunta; los pequeños agricultores y las comunidades de las zonas forestales a menudo no tienen acceso a los mercados y sus derechos sobre las tierras no están claramente establecidos.

Para responder a ello, el GFP está creando una amplia plataforma de diálogo de la sociedad civil, con la participación de las diversas partes interesadas, acerca de los enfoques de elaboración de políticas forestales a nivel nacional y local. Esta base de asociación y diálogo permitirá a la UICN y a sus socios enfrentar las causas profundas de los problemas acuciantes del mundo actual, como la pobreza, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

Este mes presentamos la acción de la UICN en el ámbito de la conservación y restauración de los bosques, y algunos de los resultados concretos que de ella se derivan.