Dos por el precio de uno

30 October 2009 | News story

Los dos objetivos ‘rivales’ de la mitigación y la adaptación climáticas se pueden alcanzar simultáneamente, para lo cual conviene concentrarnos en los recursos hídricos. Mark Smith explica.

Ha habido una brecha entre quienes se esfuerzan por reducir las emisiones de carbono y quienes trabajan para adaptarse a los impactos del cambio climático; cada campo ve al otro como un rival con el que compite por los fondos y la atención. Pero no tiene que ser así. ¿Por qué tenemos que discutir si le damos prioridad a la mitigación o a la adaptación cuando podemos hacer ambas a la vez y a menor costo de lo que muchos piensan? La respuesta radica en la más valiosa de las materias primas: el agua.

Considerando el nivel de incertidumbre y confusión que existe en el ámbito del clima, ¿cuál es la mejor manera de que la comunidad ambiental ayude a los gobiernos a planificar su respuesta al cambio climático? Podemos demostrarles que los fenómenos relacionados con el clima que todos ellos temen -de los huracanes a las inundaciones; de la sequía al aumento del nivel del mar- todos tienen en común al agua. El agua conecta el sistema climático con nuestro ecosistema humano y debe ser el punto central del debate sobre la forma de abordar la crisis climática.

Puesto que los impactos del clima en el agua son tan extensos, gran parte de la adaptación al cambio climático se traduce en la adaptación al agua. Se calcula que para el año 2025 casi la mitad de la población mundial vivirá en zonas sometidas al estrés por falta de agua. Pero si desde ahora se toman las medidas correctas para aplicar una gestión hídrica eficaz que mantenga el buen funcionamiento de las cuencas, será posible aumentar la capacidad de recuperación de las comunidades y de las economías. Los humedales y las cuencas saludables también pueden almacenar cantidades significativas de carbono y por lo tanto son un aliado importante en la mitigación del cambio climático.

Asegurar el abastecimiento de agua requiere un enfoque doble: aumentar la oferta y disminuir la demanda. Los enfoques más eficaces apuntan a maximizar la infraestructura de la naturaleza como los humedales, las llanuras aluviales y los manglares y aplicar incentivos económicos para reducir el consumo doméstico, industrial y agrícola, y el desperdicio.

El agua conecta el sistema climático con nuestro ecosistema humano y debe ser el punto central del debate sobre la forma de abordar la crisis climática.

Las naciones más prósperas pueden tratar de comprar su salida de los problemas hídricos.
Pero las plantas de desalinización de alto consumo energético y los costosos conductos para redistribuir el agua dulce de un lado a otro del país no son la respuesta. Las soluciones deben encontrarse en las comunidades que viven a diario con la falta de agua. Sus vidas y sus sustentos dependen de la forma en que manejan sus recursos menguantes. Quienes llevan la peor parte del cambio climático deben tener derechos claramente definidos y fuertes incentivos para decidir cómo usar el agua responsablemente. Pero necesitan ayuda en la forma de un gobierno justo y efectivo y políticas que vinculen las lecciones globales con las necesidades locales. La toma de decisiones coordinada exige una comunicación a niveles múltiples y una plataforma para la negociación.

Una de estas plataformas ya existe y puede constituir un modelo para los administradores de los recursos hídricos. El programa de colaboración de las Naciones Unidas para la Reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación de los bosques en países en desarrollo (REDD) ayuda a las autoridades locales en el mundo en desarrollo a asegurar sus propios recursos naturales renovables (reforzando la adaptación local) y reducir paralelamente las emisiones (para la mitigación global). ¿No sería posible que una inversión estratégica y rentable similar funcione también para el agua?

Ha llegado el momento de integrar las agendas de la adaptación y la mitigación. Un interés coordinado en el agua reducirá la vulnerabilidad de la gente y fortalecerá la capacidad de recuperación nacional en los tiempos inciertos que encaramos. La integración ya está ocurriendo. Empezó en Estambul hace unos meses en el V ForoMundial del Agua y deberá consolidarse en Copenhague en diciembre.
 

El Dr. Mark Smith dirige el Programa del Agua de UICN.
www.iucn.org/water