UNES y UICN diagnosticaron las condiciones ecológicas y sociales del manglar de Garita Palmera

El humedal costero de Garita Palmera, parte baja de la cuenca río Paz, es uno de los menos conocidos y más degradado de la costa de El Salvador. Sin embargo, la vida de un número significativo de personas, en más de 20 comunidades, está estrechamente vinculada con los servicios ecosistémicos que este provee. 

El ecosistema ha sido reducido a 200 hectáreas, de las cuales la mitad han sido taladas casi totalmente, mientras que en la otra mitad, el promedio de tala encontrado, es de 1200 árboles por hectárea. Las especies de flora y fauna de valor comercial, el mangle rojo, el mangle blanco, el botoncillo, los punches, conchas, cangrejo azul (tiguacal), y camarón marino, se encuentran sobreexplotados, y ya no representan una opción de vida para las comunidades. La altura máxima que alcanza parte del bosque, de la especie de mangle Rhizophora, es de 16 metros en algunas zonas del estero, y tampoco es suficiente para proteger contra vientos y marejadas. Además, la sedimentación en los canales del estero, deteriora el ecosistema del mangar y el hábitat de las especies asociadas, como son camarones, pero también róbalo, pargo, la chimbera, aleta y jaiba, y la pesca artesanal se ve que reducida directamente.

Las principales causas de la degradación ambiental son: la tala de árboles para madera y leña por parte de las comunidades vecinas, y el cambio de uso de suelo para la agricultura, principalmente para producción de caña de azúcar, plátano y pastizales. También las alteraciones en el régimen hidrográfico; a partir de 1975, los zanjones de El Aguacate y La Danta dejaron de drenar agua del río Paz; hoy sus aguas desembocan principalmente en Guatemala. Esto impide la descarga de agua dulce en verano, rompiendo el equilibrio óptimo de salinidad del agua para el manglar, pero también, en la época seca con las mareas “marciales”, se cierra la bocana formando una laguna costera en el estero, que provoca la muerte de las nuevas plántulas que permitirían la regeneración del bosque.

Los factores enunciados están reduciendo aceleradamente la productividad del manglar y la calidad de los servicios ecosistémicos que brinda a las comunidades locales; esto aumenta su vulnerabilidad frente a la ocurrencia de fenómenos extremos como fue la depresión tropical 12 E.

Según las normas legales salvadoreñas, los bosques salados son de propiedad estatal, e instituciones como el MARN, el MAG y los gobiernos municipales tienen responsabilidades en su protección y administración. Sin embargo, hace falta un mayor esfuerzo institucional, tanto en investigación, como en la gestión y coordinación para la búsqueda de soluciones para el manejo apropiado de este ecosistema.

Es imprescindible iniciar con acciones que den como resultado la recuperación de las condiciones que permiten la reproducción de la vida de este ecosistema, como la sensibilización comunitaria, la recuperación de la capacidad de irrigación y drenaje de los zanjones El Aguacate y La Danta así como la reforestación y recuperación del bosque y su fauna asociada.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza - UICN, y La Unidad Ecológica Salvadoreña -UNES están implementando un plan demostrativo de adaptación basada en ecosistemas con acciones clave, esto en el marco del proyecto regional “Gestión del agua para la adaptación al cambio climático”.

 

Este proyecto se financia a través de la Iniciativa Internacional del Clima (ICI), del Ministerio de Ambiente y Seguridad Nuclear de Alemania (BMU)

www.iucn.org/aguayadaptacion

 

Location: 
Mesoamerica
Go to top