La UICN, con sus miembros y asociados, quiere que la biodiversidad esté en primera línea del quehacer internacional, conduciendo a acciones de salvaguarda más enérgicas por parte de todos los sectores de la sociedad, tanto los gobiernos como el sector privado. Para realizarlo, debemos poner de manifiesto que la biodiversidad es esencial para sustentar los sistemas biológicos naturales (o ecosistemas) que nos suministran aire y agua salubres, alimentos, materiales de construcción, combustibles y medicamentos.

Los seres humanos forman parte integrante de la biodiversidad, y pueden protegerla o destruirla. Actualmente, nuestras actividades están destruyendo el mundo natural a un ritmo sin precedentes, a través del cambio climático, la destrucción de hábitats, la explotación excesiva de los recursos biológicos, la contaminación y muchas actividades más. Estamos enfrentados a una crisis mundial de extinción de especies.

No obstante, se reconoce cada vez más que la diversidad biológica es el fundamento indispensable del desarrollo sostenible y del bienestar humano. Un manejo adecuado de los recursos naturales es la base de sustento de comunidades pacíficas, fomenta un desarrollo económico bien equilibrado y contribuye a reducir la pobreza. Una biodiversidad sana es indispensable para que podamos adaptarnos a condiciones cambiantes, como el cambio climático. Este reconocimiento debe concretarse en acciones de conservación.

Los impactos de la pérdida de biodiversidad no se ven y sienten como los del cambio climático: aumento del nivel del mar, frecuencia de las tormentas. En el mundo occidental, nos hemos alejado tanto de la biodiversidad que hemos olvidado hasta qué punto la usamos en nuestra vida cotidiana, desde los alimentos que comemos, hasta la ropa que usamos y los medicamentos que ingerimos. Cuando comemos salmón silvestre, casi nunca pensamos en las especies de las que depende el salmón para su supervivencia. Cuando talamos un árbol maduro para fabricar una mesa, perdemos una cantidad de líquenes e invertebrados; se pierde una parte de la trama global de la vida. En cambio, los habitantes de países en desarrollo saben exactamente lo qué está en juego cuando salen a buscar leña cada mañana en un bosque que va desapareciendo, tienen que ir cada vez más lejos para cazar animales para comer y encontrar plantas medicinales para curar a sus hijos enfermos.

Es preciso explicar mejor los motivos científicos, sociales, económicos y culturales por los que debemos conservar la diversidad, y poner de manifiesto en qué medida ésta sustenta prácticamente todos los aspectos de la vida y del progreso de la humanidad. A través de la celebración del AIB, empezaremos a hacerlo con una presentación de la biodiversidad de los bosques en febrero.