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| PRÓLOGO |
A comienzos de 2006, tuve la oportunidad de conocer comunidades locales cuyos medios de subsistencia habían mejorado, y observé poblaciones de aves que habían florecido mediante la restauración del ecosistema en el delta del Senegal, lo que constituyó una demostración gráfica de cuánto puede mejorar una buena gestión del ecosistema el bienestar humano y ambiental.
Durante ese mismo viaje, me reuní con el Presidente de Mauritania, quien solicitó a la Unión Mundial para la Naturaleza utilizar su poder de convocatoria y credibilidad científica para prestarle ayuda en torno al complejo y controversial tema de la explotación de petróleo y gas en el mar y sus impactos potenciales en el ambiente y los medios de subsistencia locales.
En solo unos pocos días pude palpar una muestra representativa de temas a los que se aboca el Programa de la UICN—desde la gestión comunitaria de recursos, hasta la gestión de cuencas y las políticas nacionales e internacionales de energía y desarrollo.
En la presente evaluación del progreso encontrarán muchos ejemplos de la forma en que el Programa vincula el trabajo central de la UICN sobre biodiversidad con procesos sociales y económicos que ejercen impacto sobre el entorno natural. La UICN hace esto agregando valor a sus miembros y socios, vinculando la práctica con las políticas, compartiendo conocimientos, y fortaleciendo la capacidad de actores clave en el desarrollo sostenible.
El Informe de 2006 sobre el Programa nos insta a reflexionar sobre el avance logrado con respecto al Programa 2005–2008 de la UICN. Nos recuerda, asimismo, utilizar las lecciones aprendidas hasta el momento para planificaar el siguiente programa. Hemos hecho un gran avance en cuanto al desarrollo de nuestra plena capacidad para catalizar el cambio global. Sin embargo, la determinación de los asuntos en los que nos debemos concentrar todavía representa un desafío, dada la complejidad y cantidad de problemas ambientales a los que nos enfrentamos en la actualidad.
Nuestra respuesta al rápido aumento en el interés sobre el cambio climático constituye un buen ejemplo de la capacidad de adaptación de la UICN para abordar asuntos de importancia social. El calentamiento global está ejerciendo un impacto directo en la biodiversidad y también trabaja en concierto con otros impulsores directos como cambios en el uso de la tierra y especies invasoras para trastornar el funcionamiento de los ecosistemas. Pero, ¿dónde debe la UICN centrar sus esfuerzos? ¿Promoviendo la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero? ¿Brindando asistencia para desarrollar mecanismos de mercado para el pago de compensaciones por emisiones de carbono? ¿Trabajando con científicos y empresas para desarrollar e intercambiar tecnología? ¿O reduciendo las emisiones resultantes de la deforestación y degradación de los ecosistemas? El desafío clave consiste en establecer el equilibrio entre estas cuestiones y marcar la diferencia.
A medio camino en la implementación del Programa 2005–2008, he resaltado tres áreas de inversión para alcanzar nuestras metas. Las decisiones responsables sobre conservación y desarrollo dependen de información y conocimiento confiable, utilizable, preciso y oportuno sobre biodiversidad. Aunque hemos avanzado mucho con respecto al Servicio de Información sobre Especies, el Patrimonio de Conservación y otras herramientas se necesitan más recursos para permitir a los miembros, Comisiones, socios y Secretaría de la UICN transversalizar el conocimiento sobre biodiversidad y hacerlo más accesible a una amplia gama de actores.
Las inversiones de la UICN en nuevas áreas de trabajo y nuevas formas de hacer las cosas están ayudando a integrar el trabajo de los miembros, las Comisiones y la Secretaría en asuntos tales como la reducción de la pobreza a través de la conservación y la energía, ecosistemas y medios de subsistencia, así como en atraer al sector empresarial como fuerza positiva para la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, para lograr que estos esfuerzos tengan impacto global, se requiere una inversión mucho mayor.
Finalmente, para cumplir con el Programa y demostrar responsabilidad y resultados fehacientes, se requieren mejores sistemas de tecnología de la información, a fin de aprovechar los desarrollos recientes y mejorar nuestra eficiencia.
William Jackson
Director, Programa Global
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