Vinculamos el hábitat de una sola especie
a ecosistemas interrelacionados y a la
gente. Subimos la vara de los requisitos
para las áreas protegidas y la forma en
que las protegemos.
Esta sección geográfica está organizada
alrededor del trabajo de nuestros
programas regionales y nacionales. Los
vínculos entre ellos son sólidos. Puede
resultar difícil mostrar dónde
empieza un trabajo y dónde
termina otro. Cada región
comparte con sus vecinos
agendas superpuestas: absorción
de refugiados, reglamentación de
la pesca oceánica, migración de
elefantes, o el flujo de 261 ríos
transfronterizos.
Comparten además zonas que
están amparadas por un sistema
mundial de protección ambiental,
como los humedales de Ramsar,
o los sitios del Patrimonio Mundial.
Nuestro planteamiento con respecto a
estos lugares interrelacionados es lo
suficientemente riguroso como para
inspirar confianza en su supervivencia a
largo plazo, y lo suficientemente flexible
como para asegurar que
evolucionaremos de acuerdo a sus
necesidades cambiantes.
Por último, el conflicto hombre-vida
silvestre es una de las pocas crisis y
oportunidades compartidas por el mundo
en desarrollo y el desarrollado. En los
países ricos, el conflicto a menudo es el
resultado de una acción eficaz de
conservación, que permite que una vez
más el oso marrón vague por la Europa
oriental, los lobos aúllen de los Alpes a
las Rocosas y los jaguares acechen el
sudeste de los Estados Unidos.
En el mundo en desarrollo el conflicto por
lo general es el resultado de nuestra
invasión de zonas escasamente
pobladas, lo cual provoca fragmentación
y pérdida del hábitat, desaparición de
presas silvestres, y en algunos casos,
aumento de las poblaciones de vida
silvestre.
La UICN forja vínculos a diario, y ayuda a
producir políticas y métodos de
mitigación. Dado que el pastoralismo y la
agricultura son la columna dorsal de
muchas economías, y que la caza
reglamentada y el ecoturismo son fuentes
de ingresos rurales cada vez más
extendidas, encontrar soluciones exitosas
para los conflictos resulta esencial para la
supervivencia de todas las especies,
incluida la nuestra.
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