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Valli Moosa
El estado de nuestra Unión
Achim Steiner
El poder invisible de la acción
Un Consejo audaz para una Unión en crecimiento
Los miembros articulan, inician y precipitan los logros
Las Comisiones buscan sinergias y las encuentran
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Uso del pasado para moldear el futuro
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Tendiendo puentes en todo el mundo
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Moviéndose al unísono dentro de la sociedad

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VALLI MOOSA – EL ESTADO DE NUESTRA UNION

Todos conocemos el dicho “Dale a un hombre un pescado y lo alimentarás durante un día; enséñale a pescar y lo alimentarás para siempre”. Al desmitificar este cliché podemos expresar cómo la Unión procura que el desarrollo de los recursos sea equitativo y sostenible.

En primer lugar, en el mundo en desarrollo nadie necesita que le enseñen a pescar. Hemos estado pescando durante miles de años. Además, no sólo el hombre pesca. La mujer cumple un papel importante en toda economía basada en la pesca, mediante la captura, limpieza, secado o venta de pescado, entre otros.

En tercer lugar, nadie pesca solamente para alimentarse a sí mismo. El pescado se intercambia por esteras, frutas, plantas medicinales, paredes de adobe, educación o dinero. La pesca da empleo formal y total a 200 millones de personas en todo el mundo.

Sin embargo, no es suficiente saber cómo pescar si no se tiene asegurado el derecho a pescar. Sin derechos de pesca individuales o comunales, los foráneos pueden expulsar a los pescadores de sus ríos, bahías o lagos, o agolparse hasta que entre todos acaben con el recurso común debido a la pesca excesiva.

En quinto lugar, sin hábitat no hay peces. A menos que invirtamos en el séptimo Objetivo de desarrollo del milenio, ‘asegurar la sostenibilidad ambiental’, el programa de las Naciones Unidas se hundirá. Si no protegemos nuestra riqueza natural inmemorial de arrecifes, suelos, bosques, humedales y praderas, nuestras comunidades basadas en los recursos podrían desintegrarse.

La desintegración ya ha empezado. Dos tercios de los ríos del planeta están degradados. A escala mundial, 15 de 24 servicios de los ecosistemas están enfermos y 14 de 17 pesquerías están deterioradas. Desalojadas de un río, despojadas de sus derechos, y privadas de la pesca, poblaciones enteras se desplazan hacia las ciudades, sin ninguna habilidad productiva, desnutridas y sedientas.

No obstante, la recuperación es posible. La Unión muestra el camino, desde los ríos de vida a los corredores del poder. Demostramos sobre el terreno los vínculos entre la naturaleza y la gente y llevamos estas lecciones a los entes decisorios a escala global. Trabajamos incansablemente para detener y aún revertir nuestro anterior abandono colectivo de la naturaleza y de los hombres que dependen de ella.

Tenemos la capacidad de hacer realidad una conservación que beneficie a todos. ¿Tenemos también el tiempo para lograrlo? Sí, si invertimos con prudencia. Todo está relacionado. Nuestro planeta puede florecer y ampliar el suministro de aguas que sustentan la vida y donde los peces pueden multiplicarse, lo que traerá como consecuencia el desarrollo humano sostenible.

 

   

 

 

 

nuestro planeta puede florecer